Cuenta regresiva en cumbre Climática de Copenhague
Las negociaciones continúan a puerta cerrada ante la expectativa mundial por la firma de un acuerdo final

Cuenta regresiva en cumbre Climática de Copenhague
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" La situación está muy dura, no se puede negar " dijo a caracol el ministro del medio ambiente Carlos Costa, sobre las negociaciones que se están llevando a cabo con el fin de llegar a un acuerdo en la cumbre. No solamente la delegación Colombiana aplazó su regreso por unas horas, sino que delegados de otras naciones como España y Francia, siguen en la mesa tratando de desentrabar las conversaciones. El punto álgido tiene que ver con que al parecer los países aún no han generado un marco para regular las emisiones contaminantes en cada nación. El presidente Álvaro Uribe advirtió que el eventual acuerdo de Copenhague no tiene sanciones, lo que podría generar graves impactos para el medio ambiente
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"Al documento le queda faltando el capitulo de sanciones un tema tan delicado como el cambio climático, un mundo que pide ayuda para afrontar este desafío no puede tener el desequilibrio de pedir ayuda por un lado y negarse a las sanciones por el otro"Durante su intervención el primer mandatario aseguro que el documento parcial incluye mecanismos en los que cada país tendrá que comenzar a verificar el índice de sus emisiones industriales y de automotores
"El documento que esta próximo a acordarse trae mecanismos parciales de verificación importante anotar que para lograr el consenso, ante el requerimiento de algunos de no aceptar formas externas de verificación, el documento a propuesto la auto verificación, tenemos que ser infinitamente cuidadosos para no crear mayores desconfianzas"
Uribe también aseguro que el narcotráfico esta arrasando la selva amazónica consumiendo millones de hectáreas por la deforestación y el daño de químicos utilizados para la producción ilícita
Texto completo del discurso:“Nos aproximamos al final de esta reunión en medio de la expectativa y también con riesgos de frustración. La amenaza del cambio climático no da tiempo a prolongar debates, no da margen para discutir el desarrollo sostenible. La amenaza del cambio climático exige actuar para cumplir ambiciosas metas en reducción de emisiones, para ayudar a los países pobres a adaptarse al nuevo proceso de la economía. El documento que está próximo a acordarse, y ojala se acuerde definitivamente en las próximas horas, trae mecanismos parciales de verificación. Es importante anotar que para lograr el consenso ante el requerimiento de algunos de no aceptar formas externas de verificación, el documento ha propuesto la auto verificación. Tendremos que ser infinitamente cuidadosos para no crear mayores desconfianzas. Al documento le queda faltando el capítulo de sanciones. Un tema tan delicado como el cambio climático, un mundo que todo pide ayuda para enfrentar este desafío, no puede tener el desequilibrio de pedir ayuda por un lado y de negarse a las sanciones por el otro. Colombia reitera el compromiso con la energía limpia. En años normales el 87 por ciento de nuestra producción de energía es hidroeléctrica. Reiteramos el compromiso de avanzar en los biocombustibles sin afectar la selva, sin afectar la seguridad alimentaria. En los últimos años empezamos la producción de biocombustibles con estos requisitos; somos el segundo en América Latina en etanol después de Brasil y el primero en biodiesel. Reiteramos el compromiso con la promoción de la energía eólica, la solar, la geotérmica. Creemos en la necesidad de remunerar el cuidado de la selva. La selva es un pulmón de la humanidad. Apreciados delegados, solamente en selva amazónica Colombia tiene una extensión diez veces la extensión de Dinamarca. Colombia ha sustraído del comercio, para proteger la selva, el 40 por ciento de su territorio, un país de un millón 150 mil kilómetros cuadrados, tiene por fuera del comercio el 40 por ciento de su territorio, que ha sido reconocido colectivamente como propiedad de familias aborígenes ancestrales y de los compatriotas afrocolombianas. Un país con enormes dificultades en su ingreso, ha hecho el esfuerzo con recursos propios de retirar del narcotráfico a 90 mil familias rurales que trabajan como Familias Guardabosques. Antes destruían la selva para sembrar narcóticos, ahora cuidan la selva, están supervisados por Naciones Unidas, se comprometen a mantener las áreas libres de drogas ilícitas, y con el presupuesto escaso del Gobierno colombiano se les da alguna remuneración. Nosotros tenemos el 12 por ciento del territorio en zonas de reserva, hemos hecho un gran esfuerzo pero sufrimos la severidad del cambio climático. Tras varios años de inundaciones, ahora estamos en el inicio de una extensa sequía. Nos comprometemos a hacer mayores esfuerzos, esfuerzos para la protección de nuestros paramos, de nuestros ríos, de nuestra selva. Muy apreciados delegados, quiero llamar la atención de ustedes sobre el tema del narcotráfico, la producción, el consumo, el tráfico de estupefacientes, de precursores químicos. En declaraciones a Caracol desde Copenhague, el ministro de Medio Ambiente Carlos Cista afirmo que " La situación está muy dura, eso no se puede negar ", a propósito de las negociaciones que se llevan a cabo en el marco de la cumbre y sobre el creciente temor de que no se llegue a un acuerdo. La delegación Colombiana que debía haber viajado hacie el país hacia el medio día del viernes, permanecerá en Copenhague por unas horas más. Colombia tiene el 52 por ciento de su territorio en selva, más de 460 mil kilómetros de selva amazónica. El narcotráfico ha destruido más de 2 millones de hectáreas de nuestra selva. El narcotráfico destruye la selva, empieza a introducir desequilibrios ambientales. Cuando viene la utilización de los precursores químicos para transformar las hojas de coca en cocaína, entonces se contamina el suelo, los pequeños ríos, los grandes ríos, se asesina la fauna, se asesina la flora y finalmente el negocio criminal asesina al ser humano. El narcotráfico es asesino del ser humano en todas las formas, porque asesina a la persona y también asesina al medio ambiente. Cada vez que un ciudadano de un país industrializado consume cocaína, está matando un pulmón de la humanidad, que es nuestra selva amazónica. Cada vez que un ciudadano de un país industrializado consume narcóticos, está produciendo dos derramamientos de sangre en un país como Colombia: el derramamiento de sangre que se causa por el asesinato de un ciudadano y el derramamiento de sangre que se causa por el empobrecimiento de un pueblo que ve destruir su medio ambiente. Es necesario entender que el narcotráfico es una concausa eficiente de la deforestación, del cambio climático, del desorden ambiental, del asesinato de la vida, de la pobreza. Por eso pedimos un gran compromiso de todos contra la producción, el comercio, el consumo de drogas ilícitas. Y el pueblo colombiano mantendrá su firme determinación hasta superar totalmente este flagelo. Deseamos que el acuerdo que se suscriba hoy se mejore en aquellas falencias en los meses que vienen, y esté sometido a permanentes verificaciones de cumplimiento. Lo necesitamos para que haya confianza en las nuevas generaciones. Gracias, señor Presidente”.




