Tormenta política por revelaciones del ex presidente Pastrana sobre los 'narcocasettes'
Una carta del ex presidente Pastrana, en respuesta al ex presidente Gaviria, sobre el tema de los "narcocasettes", levanta un fuerte debate político.

Tormenta política por revelaciones del ex presidente Pastrana sobre los 'narcocasettes'
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Una reveladora carta del ex presidente Andrés Pastrana Arango, en respuesta al ex presidente Cesar Gaviria Trujillo, revela los hechos que rodearon el capítulo histórico de los "narcocasettes", y levanta un fuerte debate político. Andrés Pastrana le respondió de manera dura a Gaviria. Le recordó que no obró debidamente cuando le presentó las cintas que comprometían al Cartel de Cali con la campaña de Samper
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Agrega en la misiva que Rafael Pardo, entonces ministro de defensa, le había propuesto a Pastrana un "pacto de caballeros" para guardar silencio sobre el asunto
La discución la inició el ministro de la Protección Social, Diego Palacio, quien le pidió al jefe del liberalismo, César Gaviria, que explicara porqué trató de ocultar ese escándalo que desató el sonado proceso ocho mil
Gaviria le pidió a Palacio que no se presente como el adalid de la verdad, porque tiene pendiente la Yidis-política. Afirmó que el tema de los narcocasettes lo asumió la Fiscalía. Este es el texto completo de la Carta
Bogotá, 8 de septiembre de 2009SeñorCésar Gaviria TrujilloEx Presidente de la RepúblicaCiudadEstimado señor ex Presidente:Con mucho interés he seguido sus planteamientos sobre la corrupción del proceso del referendo, el fracaso de la política de salud, el rezago en infraestructura y vivienda social, el desempleo, la miseria y otros temas de actualidad. Sin embargo, me ha sorprendido que tan importante debate haya desembocado en una confrontación a la ligera por un episodio de nuestra historia reciente del cual fui un protagonista. Permítame, por lo tanto, terciar para complementar su versión abreviada del tristemente célebre episodio de los llamados "narcocasetes"
Acudí a usted, a días de las elecciones presidenciales, apelando a su investidura de Primer Magistrado de la Nación e invocando políticamente al Presidente que encarnaba el mandato moral de Luis Carlos Galán. Entregué unas grabaciones de procedencia anónima, no verificadas. Tras oírlas, debo reconocer que usted no vaciló en calificar inmediatamente al hecho como "lo más grave que le ha pasado al país y a la democracia". Más adelante se refirió a la relación con el Cartel de Cali de uno de sus funcionarios de mayor confianza y sus razones para obligarlo a renunciar. El allí presente ministro de Defensa añadió que "nunca había oído grabaciones tan comprometedoras" en relación a alianzas políticas con el narcotráfico. De principio a fin le manifesté al Primer Magistrado que el proceso quedaba en sus manos
Un paréntesis. Interrogado esta semana en el programa La W confirmó usted que verificó que se trataba de personajes del Cartel de Cali y la campaña del Partido Liberal ("Yo mandé a cotejar las voces y comprobamos efectivamente que las voces eran legítimas"). La expedita verificación le fue comunicada al candidato Samper, la víspera de las elecciones. A mí se me mantuvo en la oscuridad, maniatado por la duda sobre la veracidad de las cintas
Tras la reunión en el despacho presidencial, el ministro de Defensa estaba visiblemente conmocionado. Nos invitó horas más tarde junto con mi jefe de campaña a su casa y durante la conversación planteó la posibilidad de considerar un "pacto de caballeros" para guardar silencio sobre el asunto, a lo cual me negué repetidas veces. Ante su insistencia, al despedirme prometí reconsiderar la propuesta con cabeza fría. Apenas un par de horas más tarde, mi jefe de campaña les habría de reafirmar que el pacto era un imposible
Las elecciones fueron presididas por usted bajo una guisa de normalidad a pesar del desafío descarado del crimen organizado. Puesto el asunto en sus manos, como era mi deber, debí enfrentar las urnas sin que se me hubiesen entregado las pruebas que el gobierno ya tenía en sus manos. Debí reconocer entonces "el triunfo numérico, mas no el triunfo moral" de mi adversario. No tenía otra opción. No fue sino hasta después de las elecciones que el noticiero 24 Horas decidió revelar la existencia de las cintas. Si el portador de las malas noticias ha debido ser el Primer Magistrado y no el denunciante; si el país ha debido ser informado de la alianza non sancta por el Presidente de la República, garante de la pureza electoral, antes de ir a las urnas; si el documento se debió revelar posteriormente por los medios que tenían las cintas en sus manos antes de las elecciones; si los electores acudieron a las urnas sin la verdad completa, son interrogantes y dilemas difíciles, pero sin fecha de vencimiento. Afortunadamente para el país de hoy, la perspectiva de los hechos es otra. Y las lecciones para la siempre amenazada democracia son cada día más claras. Sin otro particular, me suscribo del señor ex Presidente
Cordialmente,Andrés Pastrana




