“Nunca me han llamado a declarar”, dice fotógrafo que captó última imagen de Luis Carlos Galán
Estuvo a pocos metros de distancia de Luis Carlos Galán la noche del 18 de Agosto de 1989, segundos antes del atentado.

“Nunca me han llamado a declarar”, dice fotógrafo que captó última imagen de Luis Carlos Galán
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Estuvo a pocos metros de distancia de Luis Carlos Galán la noche del 18 de Agosto de 1989, segundos antes del atentado. Dejó inmortalizada su imagen en un gesto de despedida cuando subía a la tarima de la fatídica plaza de Soacha. Sus fotografías permitieron identificar al llamado “hombre de la pancarta”, uno de los autores materiales del magnicidio. Se encontró a la salida de la plaza con un arma tirada en el piso y lo revela por primera vez. Tiene mucha historia para contar, pero jamás en 20 años ha sido llamado como testigo en el largo y enredado proceso para esclarecer la muerte del líder liberal. José Ruiz, el fotógrafo que captó la última imagen de Galán con vida, no se cansa de mirar y volver a mirar esas fotografías pero sobretodo la última en la que lo captó con vida un segundo antes del atentado: “yo lo veo y pienso siempre que quedó con la mano en alto como en un gesto de despedida. Y pienso también que me pudieron haber matado. No entiendo por qué estoy vivo. 15 segundos antes yo estaba parado en el mismo lugar en el que cayó el doctor Galán. El entró por el mismo punto y nos chocamos porque pensé que iba a entrar por el otro extremo y yo lo esperaba para la foto pero entonces me tocó moverme rápido para poder ubicarme en un buen lugar”. Los segundos que siguieron son de confusión y lo que hoy José sabe que fueron 3 minutos, lo registra en su memoria como unos 20 o 30 minutos eternos. La pólvora se hizo más fuerte y por eso al comienzo fue difícil entender lo que pasaba: “cuando el subió a la tarima vi que se cayó pero como me habían recomendado cuidar la imagen del candidato, yo me quedé quieto, pero en medio de la pólvora la gente empieza a notar que hay un tiroteo y todos gritan que hay disparos y que le dieron al candidato, entonces mientras busco un lugar para resguardarme empiezo a disparar mi cámara y me voy haciendo más y más hacia atrás”. Son momentos sin tiempo para pensar, con la vida pendiendo de un hilo, de pie en una tarima que era blanco de los disparos que venían de todas partes: “Todo el mundo disparaba. De todas partes. Yo vi civiles armados, disparaban los guardaespaldas, disparaba todo el mundo”. Pero en José primó el instinto del reportero gráfico para captar el momento. El trabajo se le hizo más difícil porque “la luz se fue en la plaza” y el flash se perdía en un escenario inmenso lleno de gente y a oscuras. Los 3 segundos que se demora en cargar de nuevo para poder obturar se le hicieron interminables. Cuando revisa las fotografías 20 años después recuerda que le dijeron en ese entonces que la seguridad de Galán estaba conformada por unos 50 escoltas pero el no los ve: “en mis fotos aparecen unos 4, yo no veo más. ¿Dónde están? ¿Dónde estaba el jefe de escoltas? Yo no lo veo.” Por eso concluye de manera clara: “no había seguridad, el doctor Galán no tenía seguridad”. José Ruiz cuenta que en varias oportunidades lo visitaron los investigadores de la Fiscalía para revisar sus archivos pero que nunca a él le preguntaron nada. Jamás ha sido testigo en el proceso. Estaba en el lugar desde se podía ver con mayor claridad lo que estaba pasando en la plaza. Desde allí notó el corte de energía que coincidió precisamente con el comienzo del tiroteo. Desde allí vio que corrieron ríos de balas, desde allí notó que la escolta no estaba funcionando. Y cuando bajó de la tarima, en el piso encontró una mini-uzi que recogió y le pasó a un oficial. “no me pregunten qué pasó con el arma porque no se. Pero es la foto que no tomé y es de lo que me arrepiento porque pienso que de haber tenido esa fotografía tal vez hubiera sido la más importante”. Todo eso y más vio, escuchó y hoy recuerda con total claridad José Ruiz, pero nadie en 20 años lo ha llamado a declarar




