Viraje anunciado
Con una ilusión que bordea la torpeza, aún creen el Gobierno y sus diplomáticos que el Tratado de Libre Comercio puede ser aprobado o siquiera discutido sin que haya señales de cambio de por medio.
Por Néstor Morales Obama está cumpliendo las promesas de su campaña: ofreció anticipar el retiro de las tropas en Irak y lo está haciendo. Anunció medidas de derechos humanos y, entre otras, le puso límites a la Base de Guantánamo, que será cerrada antes de diciembre y en donde se había creado un mundillo de terror y torturas auspiciado por la Doctrina Bush. Obama cumple también al levantar las restricciones a los viajes de cubanos a la isla, y liberar el envío de remesas
Hay en sus grandes decisiones un viraje evidente. También ha dado pasos gigantes para regresar al multilateralismo, con todo lo que eso significa en temas como la protección del medio ambiente, por ejemplo, o la construcción de nuevos liderazgos en tiempos de crisis. Obama parece, pués, un tipo con palabra. Dice lo que piensa y hace lo que dice
El mundo entero se ha dado cuenta de eso, menos Colombia. Más exactamente, el Gobierno colombiano, que parece ser el único que no entiende que el interlocutor de la Casa Blanca ya no es un vaquero con ínfulas de alguacil internacional, que los tiempos de los compadres a caballo quedaron atrás, y que los ranchos y haciendas ya no hacen parte del lenguaje común. La relación está aterrizando en otros intereses
Mientras Obama hablaba en plena campaña electoral el año pasado de respeto a los derechos humanos, aquí intentábamos pasar el chaparrón de los falsos positivos a punta de destituciones y anuncios que no se han cumplido. A estas alturas no sabemos qué fue lo que pasó ni hay resultados de la rápida y exhaustiva investigación que en su momento asumió el Fiscal Iguarán
Es posible que el cuento haya sido superado a nivel doméstico por una capacidad natural que tiene el Presidente Uribe para saltar obstáculos e imponer agenda, pero en Estados Unidos, en donde hay una lupa permanente que nos observa en el Departamento de Estado, el escándalo no ha terminado. Como tampoco están satisfechos con el asunto del espionaje, ejecutado desde el DAS y con equipos donados por varias agencias internacionales, o con el choque con la Corte Suprema de Justicia
De este último episodio hay que decir que en la lucha contra la corrupción, las mafias y el paramilitarismo, el Gobierno norteamericano está jugado desde hace rato con las investigaciones y no ve con buenos ojos que se torpedee su desarrollo o que se obstruya a los administradores de justicia
Pero aquí, repito, no se percatan. Con una ilusión que bordea la torpeza, aún creen el Gobierno y sus diplomáticos que el Tratado de Libre Comercio puede ser aprobado o siquiera discutido sin que haya señales de cambio de por medio. No se han dado cuenta que desde la elección del nuevo Presidente, hace más de cinco meses, él se ha reunido con nuevos aliados como Lula, ha ratificado su interés prioritario en México, o ha enviado simbólicos mensajes a Presidentes del Cono Sur, de Centroamérica, o inclusive del Caribe. A los países Andinos no los ha mencionado, y Colombia sigue, ya en plan de lagarto internacional, mendigando una cita a ver si de pronto se ratifica la nostálgica alianza. No digo, no faltaba más, que con Obama vaya a haber una ruptura entre seculares aliados estratégicos. No. Lo que digo es que aquí no han notado que el hombre cumple lo que promete: levantó el veto a las ONG que defienden el aborto, permitió la investigación con células madre, y tendió la mano al mundo Islámico. Lo único que deben hacer es revisar lo que dijo de Colombia antes y durante su posesión. Y eso incluye el tema de la nueva reelección




