Íngrid defiende el poder de la palabra para salvar vidas
Ingrid Betancourt defendió hoy en el Parlamento Europeo que el diálogo es un arma "extraordinaria" e "indispensable" para acabar con los conflictos.
Ingrid Betancourt, que fue rehén de las FARC durante más seis años, defendió hoy en el Parlamento Europeo que el diálogo es un arma "extraordinaria" e "indispensable" para acabar con los conflictos, por lo que en su opinión "hay que hablar con todo el mundo, en particular con los terroristas". La colombiana pronunció un emocionado discurso ante el Parlamento Europeo, interrumpido en varias ocasiones por su propio llanto, y que provocó también las lágrimas en muchos eurodiputados. Betancourt ha intervenido en multitud de foros desde que fue liberada el pasado julio, pero quiso expresar un especial agradecimiento al Parlamento Europeo por su compromiso "cuando el mundo no se interesaba por la suerte de los rehenes colombianos, y hablar de nosotros estaba mal visto". Relató cómo hace cinco años pudo escuchar por la radio desde la selva una crónica sobre el apoyo de la Eurocámara a su libertad y la del resto de los secuestrados, y esto fue para ella una "primera liberación". "Gracias a ustedes comprendí que no estaríamos más solos", dijo Betancourt, que consideró "un milagro" poder estar ahora presente en esa misma sala. Por ello, pronunció cada uno de los nombres de los veintisiete rehenes de la guerrilla colombiana aún "encadenados como bestias a un árbol", con la esperanza de que también escuchen ahora su discurso y recuerden que "aún están vivos". Para la ex-senadora colombiana, "debemos combatir con la palabra, la más extraordinaria de las espadas" para "acabar con la guerra en el mundo". "Ya sea en Colombia, Darfur, Zimbabue, República Democrática del Congo o en Somalia, la solución siempre será la misma: hablar. Es indispensable reconocer el derecho de los otros a ser escuchados, no porque tengan razón o estén equivocados, porque sean buenos o malos, sino porque hablando podemos salvar vidas". Tras su discurso, Betancourt ofreció una rueda de prensa en la que fue preguntada si en su opinión esta doctrina debe aplicarse a casos como el del último proceso de diálogo que mantuvo el Gobierno español con ETA. "Sí, hay que negociar, hay que negociar, hay que negociar", respondió. Argumentó que contra el terrorismo "hace falta paciencia y constancia", y recomendó "hablar con ellos" siempre que sea posible. Betancourt afirmó que ella se dedicará a difundir su experiencia y convicciones allá donde pueda: "hay muchos sitios donde me gustaría ir, pero el primero es sin duda mi país", dijo. Pero dejó claro que no volverá a hacerlo a través de la política, ya que después de su "ensayo" (fue parlamentaria durante ocho años), ahora no le parece "el instrumento adecuado para resolver los problemas que nos acechan". "En Colombia no hay espacio para hacer una política diferente sin quedar contaminado, y creo que yo puedo ayudar a mi país sin entrar en el juego partidario". Su intención es contribuir a una "reflexión tranquila y no polarizada" sobre cuestiones como la influencia del tráfico de drogas en los conflictos armados. Al respecto, abogó por una "reflexión internacional y de fondo en el seno de Naciones Unidas", hecha sin "hipocresía y doble moral", sino "constatando lo que vemos y sacando conclusiones".




