¿Y las losas de Transmilenio, qué?
El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, anunció que el sistema de Transmilenio no será expandido, pues se le dará prioridad al Metro. De inmediato, el presidente Uribe y varios sectores peñalosistas brincaron. Pero no recuerdan que el actual sistema de transporte masivo ha sido un fiasco, comenzando por el desangre de las losas.
El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, anunció que el sistema de Transmilenio no será expandido, pues se le dará prioridad al Metro. De inmediato, el presidente Uribe y varios sectores peñalosistas brincaron. Al parecer, todavía creen que esa es la solución a los problemas de movilidad, pero no se acuerdan que el sistema está lleno de problemas, como el de las famosas losas, que por estos días otra vez están destruidas y nadie hace nada para arreglarlas. En efecto, las losas de Transmilenio sobre la Autopista Norte y buena parte de la Trocal Caracas son una vergüenza, cada día están peor, permanentemente se ven nuevos boquetes y no se observa la mano del Estado para repararlas. Hace varias semanas estos huecos formados sobre el concreto (o relleno fluido, como le llaman) trataron de ser tapados, por cierto que de manera muy chambona, con asfalto negro. Lo único que hicieron fue darle mayor desnivel e irregularidad al piso, con lo cual estas troncales se han convertido en verdederas pistas para carro de saltamontes, pero, por supuesto, dañan los autos de la ciudad. Ya no hay claridad sobre cuánto dinero se ha botado a la basura arreglando las losas que a las pocas semanas otra vez están rotas. Un informe del año 2006 señalaba que las troncales de la Autopista Norte y la Avenida Caracas, las más dañadas por los errores de construcción y los materiales de cuestionable calidad, están formadas por 32.000 losas. De ellas, en cinco años se repararon 1.700 losas, pero alrededor de 5.000 estaban pendientes de recuperación en aquella época. Esas cuentas hoy son mayores y más dramáticas. El alcalde Moreno dijo al comenzar este año 2008 que se necesitarían 85.000 millones de pesos para repararlas. Tal vez ese dinero no lo tenga la ciudad porque sobre las vías destruidas de Transmilenio, desde hace varios meses que no se ve ni un solo obrero trabajando. ¿Y así quieren que este famoso “Transmilleno”, incómodo, inseguro y por momentos inoperable siga creciendo? Llegó la hora de darle toda la importancia al proyecto del Metro, para que algún día sea una realidad. Ojalá haya más cuidado y menos corrupción, para que no sea otro fiasco. Por: Luis Enrique RodríguezJefe de Redacción - Editor de regiones




