El Washington Post carga contra HRW por criticar la extradición de paramilitares
Según el Post, Uribe "ha confundido a sus críticos haciendo exactamente lo que ellos le pidieron", aunque parece ser que ahora tampoco están de acuerdo, añade.
El Washington Post valoró hoy en un editorial la decisión del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, de extraditar a EE.UU. a 14 ex jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y reprochó a la organización Human Rights Watch (HRW) sus cambios de opinión al respecto. Según el Post, Uribe "ha confundido a sus críticos haciendo exactamente lo que ellos le pidieron", aunque parece ser que ahora tampoco están de acuerdo, añade. El diario recuerda que cuando el Congreso colombiano aprobó en 2005 un plan para desmovilizar a los grupos paramilitares y llevar a sus líderes ante la justicia, varios grupos de derechos humanos y algunos congresistas demócratas estadounidenses manifestaron su indignación, por considerarlo insuficiente. "Aunque los paramilitares han sido el principal foco de violencia y del tráfico de drogas durante décadas en Colombia, los críticos estadounidenses dijeron que (el plan) era extremadamente generoso con los altos cargos", señala el diario. En 2006, Human Rights Watch y varios congresistas demócratas enviaron una carta a Uribe en la que objetaban que los líderes paramilitares podrían escapar de la extradición a Estados Unidos por cargos de tráfico de drogas y apuntaron a que esa era la intención real de Uribe. El director para Latinoamérica de HRW, José Miguel Vivanco, pidió a Uribe en esa carta que "los comandantes paramilitares que eran buscados por Estados Unidos deberían ser extraditados y juzgados en este país". Pero ahora, el Washington Post lamenta, que una vez tomada esta decisión, Human Rights Watch cree que la extradición puede interferir en el proceso y perjudicar a las víctimas. Para la organización defensora de los derechos humanos, la decisión de Uribe puede minar los esfuerzos locales para investigar los asesinatos, lo que fue rechazado por el Gobierno colombiano. Tras estas críticas Human Rights Watch dijo ayer que sus declaraciones habían sido malinterpretadas por Colombia y el Post les recomienda que "reconduzcan su camino". Funcionarios venezolanos ofrecieron ayuda a las FARC en compra de armas Altos funcionarios venezolanos ofrecieron su ayuda a las FARC e incluso actuaron como intermediarios para la compra de armamento, según documentos del computador de "Raúl Reyes", que publicó el Washington Post. Esos funcionarios ofrecieron su ayuda a la guerrilla para cambiar el equilibrio de poder en su guerra con el Gobierno colombiano y sirvieron de contacto entre las FARC y traficantes de armas australianos, para facilitar a esa organización rebelde la compra de armamento, incluso misiles tierra-aire, señaló el diario. Los altos funcionarios también ayudaron a comandantes guerrilleros a viajar a Oriente Medio para recibir entrenamiento en el manejo de misiles, de acuerdo con el los documentos a los que tuvo acceso el Post. En entrevistas con el Washington Post, autoridades colombianas afirmaron que no tienen pruebas de que la guerrilla adquirió los misiles antiaéreos, si bien añadieron que funcionarios venezolanos "parecen haber suministrado" a las FARC armas ligeras, munición, y granadas propulsadas por cohetes. La publicación de los lazos del Gobierno venezolano con las FARC en el diario estadounidense se produce en el mismo día, en que la Interpol prevé dar a conocer los resultados de los análisis de los tres computadores encontrados en la base de la guerrilla en Ecuador. Estos documentos son, además, los últimos que se conocen de los alrededor de 16.000 archivos y fotografías que revisan Colombia y Estados Unidos y que dan cuenta de reuniones entre funcionarios venezolanos y jefes de las FARC. Entre los funcionarios se encuentran el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, el director de la unidad de inteligencia militar Hugo Carvajal, y otros altos mandos militares como Clíver Alcalá y Amilkar Figueroa. En cartas de las FARC, la guerrilla habla de obtener armas o directamente de los venezolanos o con su ayuda, indicó el Post. En una carta del 1 de marzo de 2007, el comandante Rodrigo Londoño Echeverry dijo que funcionarios de los servicios de inteligencia venezolanos ofrecen "partes para construir" misiles antiaéreos. En otra misiva, del comandante Luciano Marín Arango y con fecha del 20 de enero de 2007, se habla sobre cómo dos funcionarios venezolanos identificados en un correo electrónico anterior como los generales Carvajal y Alcal, suministraron cohetes antitanques de 85 milímetros". En un tercer mensaje del 6 de septiembre de 2007, Marín Arango dijo a otro líder de las FARC que se reunió con dos traficantes de armas australianos con la ayuda de Figueroa. Los productos a la venta fueron "misiles chinos" que son "muy fácil de manejar y ellos (los traficantes) garantizan el entrenamiento", escribió Arango. A cambio de estos "servicios", según revelaron los documentos de las FARC, Venezuela pidió a la guerrilla que entrene al Ejército venezolano con el fin de poder luchar contra la invasión estadounidense que el presidente Hugo Chávez asegura es próxima.




