Denuncia: La Ruleta Rusa en Colombia.
<P>Los jóvenes colombianos, no se dividen en pandillas ni en barras, en sectores sociales ni en partidos políticos o en equipos de futbol, los jovenes en nuestro país juegan a la <strong>Ruleta Rusa</strong> como si nada, ahora importa solo si lo has hecho o no.<strong> Esta es mi historia.</strong></p>
Soy gallina de corazón
Lo reconozco, le temo a las alturas, y jamás me subiría a una rueda de Chicago, los parques y yo nos llevamos bien cuando son de lejos, porque me acerco y me da ese escalofrio que toda mamá siente cuando llegan las 6 de la tarde. Esto es puramente investigación, y hacerles saber que la moda a veces no solo incomoda, a veces mata… Y es que los tiempos cambian, dicen en mi casa, cada vez que me ven un tatuaje, y ahora debo confesarles que los tiempos si cambian y no saben como, pues en mi época, que no está tan lejos, la única rusa aparte de la montaña que conocía era…precisamente esa que no te enseñan en tu casa pero que el amigo pervertido te cuenta y casi te dibuja… Pero, es común en muchos grupos de jóvenes, en Colombia, especialmente en Cali, Medellín y sobretodo en Bogotá participar en el juego de la Ruleta Rusa. Hay varias leyendas que intentan explicar el origen de la Ruleta Rusa, la mayoría de las cuales tiene lugar en Rusia o cuentan con la participación de soldados rusos. Una de estas leyendas cuenta que en el siglo XIX los prisioneros rusos eran forzados a practicar este juego, mientras que los carceleros apostaban sobre los posibles resultados. Otra leyenda dice que desesperados y suicidas oficiales de la Armada Rusa practicaban este juego para impresionar a sus camaradas. En la Armada Rusa, alrededor de 1917 la situación se estaba derrumbando, los oficiales rusos sentían que no sólo estaban perdiendo a sus familias, su dinero y sus tierras, también estaban perdiendo su honor. Estaban quedando mal parados frente a sus colegas, los Aliados, por lo que algunos de estos oficiales, de la nada, sacaban sus revólveres, estando en alguna fiesta, en un bar o hasta en alguna reunión familiar, sacaban todas las balas menos una, giraban el tambor y disparaban contra sus sienes. Tenían cinco posibilidades contra una de que el revolver se dispare. Algunas veces sucedía, otras no. Por otra parte, los oficiales rusos sí jugaban a un juego llamado “Cuckoo”, que era jugado con un revólver Nagant. Un oficial se paraba sobre un taburete o silla en un cuarto que tenía la luz apagada. A su vez, otros oficiales corrían por ese mismo cuarto gritando de vez en cuando “Cuckoo”, el oficial con el arma debía disparar hacia donde provenía el sonido, en nuestra época y después del apogeo de los bares swingers existiría otra moda similar, con la luz apagada y varias parejas en un popular todos contra-todos que se llamo ruleta rusa sex, pero esta no viene al caso. Los adolescentes colombianos practican la ruleta rusa como forma de iniciación a clanes, como manera de demostrar superioridad dentro del grupo, o simplemente como método de conquista a una mujer, lo hacen con un revolver que, normalmente, buscan prestado, a veces alquilado o hasta robado. - Diciembre 24, 1954: El músico Johnny Ace se mata en Texas, USA, jugando a la Ruleta Rusa en el camerino, justo antes de su concierto. - Junio 12, 2001: Clinton Pope, un criminal de 16 años, que había estado tomando y fumando marihuana, muere al dispararse en la cabeza cuando se encontraba jugando Ruleta Rusa con unos amigos en Florida, USA. - Marzo 29, 2003: Evan Below, de 14 años de edad se mata jugando a la Ruleta Rusa en casa de un amigo. El arma, un revólver calibre 38, pertenecía a la madre de su amigo. Sucedió en Wyoming, USA. - Agosto 7, 2004: Nadera Samantha Goodson, de 16 años de edad, mata a su novio, Michael Herald, de 18 mientras jugaban una versión de Ruleta Rusa en New York, USA. Se la acusó de asesinato y posesión ilegal de un arma de fuego. Los jóvenes en Colombia se ven más presionados por la competitividad, por la moda, o por la imposición de su grupo, por no desilusionar a sus colegas… En Bogotá y por supuesto en las ciudades más importantes del territorio colombiano, con solo preguntar un par de veces por un arma de fuego, para un juego se consiguen rápidamente ofrecimientos de todo tipo. 20.000 pesos fue la suma que me exigieron para jugar, eso y asistir con un acompañante que sería el encargado de llevarme a alguna parte si algo malo pasaba… 20.000 pesos es muy poco para lo que vale mi vida, pensé. A diferencia de los otros juegos de azar, en éste realmente corre peligro la vida, de igual manera decidí probar lo que pasaba por la mente de la población que se dedicaba a retar cada vez más a la vida. Y es que en algunos sectores de la ciudad ya existen no solo divisiones ideológicas, entre barras de fútbol, colores de camiseta, partidos políticos, además empieza a crearse una segmentación entre los que ya han practicado este juego macabro y los que no. El sector escogido una casa vieja y abandonada de la ciudad, ahí nos recibió un hombre que nos pidió por adelantado la plata: -¿Y que solo es uno? -¿Y el público? Algo estupefacto como si se tratara de un circo. Y es que en realidad era como el circo Romano pero en la actualidad, hay gente que busca las apuestas y un pequeño patio lleno de enredaderas, perfecto para el tétrico momento. La lúgubre ilusión fruto de mi miedo desapareció para encontrarme frente a un hombre de mediana edad y estatura, pulcramente vestido, frio y triste substituyendo a la diosa de la Muerte, y un revólver en lugar de guadaña; igualmente mortífero en todo caso. Nunca me había costado tanto pronunciar palabra: - Sólo una bala, supongo. - Sí. -Esta es una Mágnum, con un tambor para seis balas, prosiguió el hombre como si nada… Lo que paso a continuación se asemeja a las azafatas cuando muestran las salidas de emergencia o revelan los pasillos y los baños, solo que este personaje describía era su arma y la salida probablemente era la muerte. -El individuo gira el tambor y aprieta el gatillo apuntándose a la sien. Si tiene suerte, la bala no lo toca. Si no la tiene, pues se acaba el juego…y de paso la vida, dijo con toda la tranquilidad del caso y señalando el piso lleno de arena y cal. -Hacerlo despacio trae mala suerte, ¿sabe? -Muchas personas hacen esto a diario, es casi un ritual; es la primera vez que solo vienen 2 personas, acá se reúnen hasta 200 pelaos. Me di cuenta que es como una pelea de gallos, como una carrera de caballos, donde los apostadores están a la orden del día. -Cada vez vienen más culicagados, que aunque cagados del susto, lo hacen porque al lado tienen a la hembrita o a todos los amigos. -Y se han muerto muchos atiné a decirle al hombrecito completamente desconcertado. -Que va, solo un par de pendejos, que no se tuvieron confianza. - ¿Y que dicen, que hacen? ¿Cómo se los llevan? -Para eso tiene que venir mínimo con una persona, ese es el que se lo lleva y normalmente dicen que fue un atraco o una pelea entre pandillas. Ellos saben que no nos pueden sapiar, igual no tiene pruebas, no tienen con que jodernos… Coger, apuntar y disparar Coger, apuntar y disparar Coger, apuntar y disparar Era lo único que retumbaba en mi cabeza. -Y como una bendición, como un acto de cordialidad, como el mejor de los amigos, mi verdugo se me acerco al oído y me dijo: - ¿Cree en el destino? Este es su destino. Y el Tambor armado de una bala rodó. ¿A donde hemos llegado? ¿Dónde terminaremos? No me quede para ver lo que sucedía, no era mi destino, ese no puede ser el destino de nadie. Salí como entre, intacto, pero con un profundo dolor de cabeza, con una angustia tan grande que camine muchas cuadras en silencio, con dolor al saber que ahora los jóvenes miden su fuerza, sus ganas y su energía jugando a los pistoleros, formándose para ser matones. Siento que es más cobarde el que lo hace, que el que busca por otros medios su popularidad o su grandeza. De lo que estoy completamente seguro es que los jóvenes confunden la tontería por valentía, porque es realmente el acto más cobarde que un hombre podría realizar, si por estos días ya no emulamos al valiente superman, o al inalcanzable spiderman, siendo ellos superhéroes porque si calcar a unos mercenarios de la muerte? Así, se cumplió mi destino… “No hay que jugar con la muerte……hay que respetarla y no temerle…..sin embargo sigue siendo la muerte a lo que más temo”



