En medio de los escándalos de corrupción, Argentina espera gesto de Venezuela
El gobierno del venezolano Hugo Chávez, aliado estratégico de Néstor Kirchner, se convirtió en involuntario protagonista de otro de los casos de corrupción que marcan los últimos meses de presidencia del mandatario argentino.
El gobierno del venezolano Hugo Chávez, aliado estratégico de Néstor Kirchner, se convirtió en involuntario protagonista de otro de los casos de corrupción que marcan los últimos meses de presidencia del mandatario argentino. Una fiscal argentina solicitó hoy una orden de captura internacional contra el empresario venezolano Alejandro Antonini, a quien se incautaron 790.550 dólares no declarados cuando llegó al país en un avión privado junto a funcionarios de las empresas estatales de energía de Argentina y Venezuela. La fiscal María Luz Rivas señaló que estudia solicitar también la detención de Claudio Uberti, uno de los funcionarios argentinos que volaron desde Caracas en ese avión, que fue destituido como responsable del órgano de control de concesiones viales. Pese a las coincidencias ideológicas y a la estrecha relación, ambas naciones se han enfrascado en un cruce de mutuas exigencias de responsabilidades a raíz del escándalo. Antonini, que tuvo como compañeros de vuelo, entre otros, al presidente de la compañía estatal argentina Enarsa y al vice presidente de la venezolana PDVSA, abandonó el país dejando tras de si los 790.550 dólares, de los que hubiera podido recuperar 400.225. El gobierno argentino, que cesó inmediatamente a Claudio Uberti, hombre de confianza del ministro de Planificación, Julio de Vido, quiere un gesto similar desde Venezuela. El domingo, el jefe del gabinete de ministros argentino, Alberto Fernández, pidió explicaciones al gobierno venezolano y criticó el "abuso de confianza". Algo similar habría transmitido Kirchner a Chávez durante el encuentro que mantuvieron el pasado viernes en la ciudad boliviana de Tarija, según trascendió a la prensa. El ministro venezolano del Interior, Pedro Carreño, respondió este lunes a ambos de forma indirecta. "La responsabilidad penal es individual", incluso si se comprobara la "connivencia con funcionarios públicos" venezolanos, dijo. Al final de su mandato, y cuando aspira a ser sucedido por su esposa en la presidencia de la República, a Néstor Kirchner le están estallando casos de corrupción que, en opinión de sus partidarios, obedecen a una estrategia calculada. El más sonado lo protagonizó Felisa Miceli, que dimitió en julio como ministra de Economía después de que se encontrase en el baño de su despacho una bolsa con más de 60.000 dólares, cuyo origen no supo explicar, y hoy está procesada por ello. Otra ministra, la de Defensa, Nilda Garré, también se vio implicada en un escándalo cuando la aduana denunció la exportación fraudulenta de 6.700 kilos de piezas de fusil. El caso salió a la luz en mayo, cuando el diario La Nación informó sobre la incautación del cargamento, que iba a ser exportado a Estados Unidos como "material de desguace" valorado en sólo 2.600 dólares. Garré está citada a declarar el 7 de septiembre como imputada por "contrabando agravado". El juez que la imputó, Guillermo Tiscornia, fue destituido el pasado jueves para ser juzgado por el Consejo de la Magistratura por "falta de idoneidad ética". Otra afectada por los escándalos de corrupción es la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, contra quien el viernes se abrió una investigación por presunta "malversación de fondos públicos". La causa recoge cuatro denuncias realizadas tras una investigación del diario Clarín, que acusó a Picolotti, entre otras cosas, de contratar a parientes y amigos por cifras "exorbitantes", quintuplicar el presupuesto de su ministerio y realizar convenios de trabajo irregulares. El primero de los escándalos fue el denominado "caso Skanska", la emisión de facturas falsas que habrían servido como tapaderas para el pago de sobornos. El caso fue destapado en marzo por el semanario Perfil y desembocó en el cese de dos funcionarios cercanos al ministro de Vido: el director del ente argentino de regulación del gas (Enargas), Fulvio Madaro, y Néstor Ulloa, gerente de fideicomisos del estatal Banco Nación. Para Kirchner, el gobierno no va a ser complaciente con la corrupción: "cuando detectamos un caso, actuamos", dijo a raíz del escándalo de los dólares de contrabando. El publicista brasileño Fernando Braga Menéndez, que trabaja para el gobierno Kirchner, señaló hoy a la emisora Radio Continental lo que el presidente les dijo al inicio de la campaña de su esposa: "Van a ver que, cuando se vean los guarismos que tiene Cristina (...), va a aparecer de todo, denuncias de todo tipo".




