El primer ministro israelí y el presidente palestino dan el primero paso hacia la conferencia de paz
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, tienen previsto reunirse mañana para negociar un acuerdo de principios como primer paso hacia la anunciada conferencia de paz para Oriente Medio.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, tienen previsto reunirse mañana para negociar un acuerdo de principios como primer paso hacia la anunciada conferencia de paz para Oriente Medio. Según fuentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el encuentro se celebrará, probablemente, en la ciudad cisjordana de Jericó, en la primera ocasión en que ambos líderes se entrevistarían de manera oficial en un territorio ocupado por Israel. Pese al anuncio palestino, que fue recogido con grandes titulares por los medios de comunicación israelíes, la oficina de Olmert aún se abstenía el domingo de confirmar el día y el lugar de la cita. En declaraciones, David Baker, portavoz del primer ministro israelí, afirmó que "seguimos sin confirmar el día y el lugar" del encuentro, del que sólo precisó que se producirá "muy pronto", en una actitud de cautela que podría atribuirse a razones de seguridad. En paralelo a la declaración de Baker, el dirigente palestino Saeb Erekat, uno de los principales asesores de Abás, insistió hoy, no obstante, en que la reunión se celebrará el lunes. Erekat precisó que la entrevista tendrá lugar "probablemente en Jericó" aunque reconoció que el escenario de la cita seguía el domingo pendiente de concertaciones entre las partes. De confirmarse Jericó como marco del encuentro, se trataría de un nuevo gesto de Olmert para fortalecer la autoridad de Abás, en entredicho desde que su movimiento Al-Fatah perdiera en junio el control de Gaza, en manos ahora del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás). En cuanto a la agenda de la reunión, ambas partes han confirmado que girará en torno a un "acuerdo de principios" para encauzar la celebración de la conferencia de paz para Oriente Medio que la administración norteamericana pretende convocar en noviembre. Ese "acuerdo de principios" serviría para abordar lo que la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, calificó en su reciente visita por la región de "asuntos fundamentales" para el establecimiento de las bases de un estado palestino. Aparte del regreso de los refugiados palestinos -el escollo contra el que en 2000 se estrelló en Camp David el proceso de paz-, otros asuntos espinosos en el logro de ese objetivo son la evacuación de los asentamientos israelíes en Cisjordania y el estatus de Jerusalén. Según barajan medios locales, la parte israelí podría someter la opción de fijar compensaciones de carácter económico como solución de compromiso ante el dilema que suponen los refugiados, una posibilidad que ya se barajó en Camp David. La dirección palestina ha exigido hasta ahora como condición inexorable el regreso de los refugiados desde los países árabes limítrofes, algo que por motivos de equilibrio demográfico, y también de espacio, consideran inviable las autoridades israelíes. Respecto a los asentamientos en Cisjordania, Olmert podría ofrecer la retirada de hasta el noventa por ciento de los mismos, según fuentes israelíes no identificadas, en tanto que quedaría pendiente de conversaciones posteriores el estatus de Jerusalén. Israel considera Jerusalén como su capital "eterna e indivisible" mientras que las autoridades palestinas no renuncian a fijar en la parte este de la ciudad la capital de su estado independiente. La dificultad que plantean todos estos asuntos ha rebajado en las ultimas horas el optimismo que suscitó el sábado el anuncio del encuentro, que para Hamás "solo sirve para los intereses de la ocupación israelí", declaró hoy Sami Abu Zuhri, uno de sus portavoces. El grupo integrista islámico ha sido apartado de la nueva dinámica negociadora, a la que, paradójicamente, ha contribuido de manera indirecta en la medida en que ha sido el triunfo en Gaza de sus milicias sobre las fuerzas de Al Fatah lo que ha reactivado el proceso de paz, tras siete años de bloqueo.




