Lula expresa su solidaridad a familias y pide no precipitarse en conclusiones
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su solidaridad y compasión a las familias de los cerca de 200 fallecidos en el accidente aéreo del martes, en un mensaje en el que pidió no sacar conclusiones precipitadas sobre la tragedia y omitía si la crisis tendrá consecuencias políticas
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su solidaridad y compasión a las familias de los cerca de 200 fallecidos en el accidente aéreo del martes, en un mensaje en el que pidió no sacar conclusiones precipitadas sobre la tragedia y omitía si la crisis tendrá consecuencias políticas. Esta ha sido la primera vez que el mandatario se pronuncia públicamente sobre el accidente que, según las últimas cifras oficiales, ha costado la vida a 191 personas, aunque el número de víctimas puede superar las 200, ya que hay al menos siete desaparecidas. "Se que nada iguala el sufrimiento de las familias que perdieron sus seres queridos en el accidente", pero en nombre de todos los brasileños, "quiero decir que sentimos sus pérdidas como si fueran nuestras", dijo Lula en un discurso televisado que ponía, como se esperaba, más énfasis en lo humano que en lo técnico. El mandatario aseguró que "el gobierno está haciendo y hará todo lo posible y lo imposible para investigar las causas del accidente" y que "todas las hipótesis van a ser examinadas". Tras recordar las medidas anunciadas unas horas antes por miembros de su gobierno, reconoció que el sistema aéreo brasileño "pasa por dificultades", pese a las inversiones en expansión y modernización de casi todos los aeropuertos. "Su mayor problema hoy es la excesiva concentración de vuelos en Congonhas", el aeropuerto donde ocurrió el accidente del martes, cuando un avión con 187 personas a bordo chocó contra un edificio durante el aterrizaje, "y es eso lo que precisamos resolver inmediatamente", dijo. Lula declaró que el nivel de seguridad del sistema aéreo brasileño es "compatible con todos los patrones internacionales" y que en la investigación de los hechos se está trabajando con "rigor y serenidad" para conocer la verdad y no cometer injusticias, por lo que "no podemos adoptar actitudes precipitadas". El presidente no hizo alusión alguna a posibles consecuencias políticas del accidente o del caos aéreo, aunque políticos de la oposición y la comisión parlamentaria que investiga la crisis del sector han pedido la destitución de los responsables de la aeronáutica, incluido el ministro de Defensa, Waldir Pires. Las medidas anunciadas hoy, en medio de crecientes especulaciones sobre la salida del ministro, incluyen la construcción de un nuevo aeropuerto en la región metropolitana de Sao Paulo, aunque no se ha precisado la ubicación exacta para no alentar la especulación inmobiliaria, según explicó la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, tras una reunión del Consejo de Aviación Civil (Conac). La Agencia Nacional de la Aviación Civil y el Conac harán un estudio en 90 días para determinar su futura ubicación. El uso de Congonhas, un aeropuerto en medio de la ciudad y el de mayor movimiento del país, dejará de ser punto de conexión de vuelos, escalas, o punto de llegada y partida de vuelos fletados, para concentrarse en los vuelos directos, principalmente el puente aéreo con Río de Janeiro. "Los consumidores y las empresas tendrán que adecuarse a esta nueva vocación de Congonhas", dijo Rousseff, quien también reconoció que las medidas son de emergencia y para el corto plazo, a fin de aumentar el nivel de confianza en ese aeropuerto. El plan supone la revisión de algunos de los acuerdos para vuelos internacionales y un estudio para la ampliación y adecuación de los aeropuertos de Sao Paulo, que deberá estar listo para octubre. Quedan por concretar medidas a largo plazo para resolver una crisis más amplia en el sector de la aviación civil, que tiene más de un año y se agravó a raíz del accidente aéreo sufrido en septiembre del año pasado por un avión de Gol, en el que murieron las 154 personas a bordo. En el último año, ha prevalecido el caos aéreo en Brasil, con retrasos de varias horas en los vuelos, cancelaciones sin explicaciones, huelgas que han llegado a paralizar el sector y temores crecientes sobre la seguridad en los cielos brasileños. Amigos y familiares de las víctimas del desastre de la TAM participaron hoy en un acto en el aeropuerto de Porto Alegre, para protestar contra lo que consideran omisión o negligencia del gobierno a la hora de resolver la crisis del sector, ya que, si bien pudo deberse a un fallo mecánico o humano, estiman que hay deficiencias de gestión. Unas 200 personas con carteles que llevaban nombres de algunas víctimas se tendieron en el suelo durante una decena de minutos ante la puerta de embarque de donde salió el vuelo.




