El turismo sexual infantil en Perú sigue en preocupante auge
La permisividad ciudadana y la falta de legislación para proteger a niños y adolescentes han llevado al auge en los últimos años del turismo sexual infantil en Perú, que el Gobierno busca erradicar mediante una campaña de concienciación
La permisividad ciudadana y la falta de legislación para proteger a niños y adolescentes han llevado al auge en los últimos años del turismo sexual infantil en Perú, que el Gobierno busca erradicar mediante una campaña de concienciación. Aunque está más afincada en los países del sudeste asiático, esta actividad ilícita ha penetrado en Perú de la mano de turistas nacionales e internacionales. Lima encabeza la lista negra de las ciudades peruanas en las que se cometen mayores delitos de este tipo, sin embargo el paraíso sexual por excelencia está ubicado en la capital de la Amazonía peruana, Iquitos. La Dirección Nacional de Turismo alertó en un documento que publicó recientemente que en esta urbe selvática el comercio sexual infantil es "directo y a la vista de todos". Las relaciones homosexuales con niños de entre 8 y 17 años "se realizan con total naturalidad y complicidad a la vista de transeúntes, comerciantes de la zona, autoridades y población en general", indica el informe oficial. Los otros destinos peruanos donde se producen abundantes casos de violaciones de los derechos de los menores son Pucallpa, Tarapoto, Puerto Maldonado, Cuzco, Arequipa y la Libertad, algunos de los puntos más visitados por los turistas en el país. En estas ciudades, el contacto entre los turistas y los menores se realiza a través de pobladores -que ven en esta transacción una fuente de ingresos- e inclusive de guías de turismo, agentes de viajes, recepcionistas de hoteles y taxistas. Además, en algunos puntos, como la sur andina Cuzco, existen agencias clandestinas que ofrecen, a través de sus páginas web, paquetes turísticos que incluyen el turismo sexual con niños y adolescentes. Los denominados "night clubs", discotecas y hospedajes son los principales lugares donde se llevan a cabo estos delitos, que en los últimos tiempos han aumentado considerablemente en el país andino. El director Nacional de Turismo, Milton Guerrero, declaró a Efe que en muchos casos el comercio sexual cuenta con la colaboración y la permisividad de los familiares, que ejercen una fuerte presión sobre los menores para que traigan dinero a casa. A la lacra de la pobreza, como una de las causas de esta explotación, se suma "la falta de una legislación específica que proteja a niños y adolescentes", destaca la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe. Para Guerrero, uno de los problemas más graves es la "permisividad social", además de la "falta de policías, jueces y fiscales" que busquen frenar esta actividad. "El Estado es muy débil y está parcialmente corrupto" para afrontar la lucha contra la explotación sexual infantil", considera este funcionario, que agrega que "además, faltan los recursos para fomentar la prevención". Ello explica que la campaña gubernamental para sensibilizar a quienes ofrecen servicios turísticos con el fin de evitar esta actividad ilegal esté financiada por Unicef. Esta campaña, que pretende concienciar a la población e informar de las penas para quienes cometan estos delitos, va acompañada de los esfuerzos del Ministerio de Turismo para extender al país el Código de Conducta Infantil en los Viajes y el Turismo. Este instrumento, al que se puede adherir de forma voluntaria el sector empresarial turístico, está implantado desde hace tiempo en otros países latinoamericanos como Brasil, Costa Rica, República Dominicana y México. En todos ellos, el objetivo último es detener la decisión de aquellos turistas que ven en los menores unos "mejores atributos físicos, un trato más cariñoso y un mayor control" sobre ellos, reportó la Red Internacional de Organizadores contra la Explotación Sexual Infantil (ECPAT) en un informe.




