Reino Unido parece decidido a armarse de paciencia ante la crisis con Irán quien tiene 15 soldados británicos detenidos
Mientras aumenta la presión internacional sobre Irán, el Gobierno británico parece decidido a armarse de paciencia a fin de recuperar sanos y salvos a sus quince militares apresados en las disputadas aguas del Golfo Pérsico
Mientras aumenta la presión internacional sobre Irán, el Gobierno británico parece decidido a armarse de paciencia a fin de recuperar sanos y salvos a sus quince militares apresados en las disputadas aguas del Golfo Pérsico. Los quince marineros e infantes de Marina, entre ellos una joven madre, se han convertido en peones de una disputa internacional que no se limita ya a la cuestión técnica de si se encontraban en aguas iraquíes o iraníes en el momento de ser apresados por las fuerzas de la República Islámica. Los presos son sometidos a lo que en medios británicos se califica de continua humillación de ser exhibidos ante las cámaras de televisión para pedir disculpas, supuestamente forzadas por sus captores, por haber penetrado en aguas iraníes. El primer ministro británico, Tony Blair, calificó el viernes de "repugnante" esa exhibición, que muchos consideran una violación de las convenciones de Ginebra que protegen a los prisioneros de guerra de los "insultos y la curiosidad pública". Especialmente duro para Blair debió de ser el ver cómo en una de las tres cartas enviadas hasta ahora por Faye Turney, la única mujer del grupo, ésta escribía supuestamente que ya "era hora de retirar nuestras fuerzas de Irak y dejar que (los iraquíes) decidan su propio futuro". En su carta, esa madre de 25 años acusaba a su propio Gobierno de haberla sacrificado en aras de la política anglonorteamericana en la región. Los rehenes británicos se han convertido así en peones en la batalla de la propaganda iraní, que parecen haber encontrado la forma de humillar al Reino Unido, en un momento en que su país es objeto de sanciones internacionales por su programa nuclear, del que Occidente sospecha que persigue la fabricación del arma atómica. Si los iraníes aspiraban eventualmente además a un canje de los británicos por los cinco guardias revolucionarios capturados por Estados Unidos en territorio iraquí y acusados de suministrar armas a los insurgentes de ese país, se han equivocado. El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, ha rechazado cualquier sugerencia en ese sentido. Algunos han expresado el temor de que el Gobierno de Londres pueda verse atrapado en una situación como la de 1979, recién estrenado el régimen de los ayatolas, cuando Estados Unidos sufrió la humillación de ver su embajada en Teherán sitiada durante 444 días sin poder hacer nada por los rehenes. Otros, más optimistas, ven algún signo de esperanza en la carta enviada el jueves a través de conductos diplomáticos por los iraníes al Gobierno británico y a la que éste ha respondido mientras tanto. La carta calificaba de "ilegal" la "violación de las aguas iraníes" y pedía a Londres que garantizase que no volverían a repetirse ese tipo de incidentes, pero no exigía la presentación oficial de disculpas, algo inaceptable para el Reino Unido. En medio de sus tribulaciones, Londres parece reconfortado por el fuerte apoyo recibido de los ministros de Exteriores de la Unión Europea, que el viernes exigieron desde la ciudad alemana de Bremen la "liberación" inmediata de los cautivos a la vez que calificaron lo ocurrido de "clara violación del derecho internacional". La ONU no llegó, sin embargo, a tanto ya que en una resolución de su Consejo de Seguridad se limitó a expresar "la grave preocupación" por las acciones iraníes aunque sin condenarla expresamente como pretendía Londres. El diario "Financial Times", advierte hoy de que, tal y como están las cosas, "cualquier provocación es extremadamente peligrosa y, aunque condena a Teherán por lo ocurrido, expresa cierta comprensión por los temores que puede tener su régimen. Teherán cree ciertamente, dice el periódico, que la coalición angloamericana en Irak opera fuerzas especiales en territorio iraní igual que hizo en el oeste y el sur de ese país árabe antes de invadirlo.




