Comienza en París juicio contra príncipe saudí y tres capos colombianos
Un tribunal francés inició hoy el juicio por narcotráfico contra un príncipe saudí emparentado con la familia real y contra otras nueve personas supuestamente integrantes de una trama colombiana que se sospecha introdujo en mayo de 1999 dos toneladas de cocaína en Francia.
Un tribunal francés inició hoy el juicio por narcotráfico contra un príncipe saudí emparentado con la familia real y contra otras nueve personas supuestamente integrantes de una trama colombiana que se sospecha introdujo en mayo de 1999 dos toneladas de cocaína en Francia. Ninguno de los diez inculpados estuvo presente en la primera sesión de este proceso en el Tribunal Correccional de Bobigny, a las afueras de París, aunque algunos estaban representados por abogados como el príncipe Nayef Bin Fawaz al Chaalan, de 53 años, yerno del viceministro saudí de Defensa y cuyo hermano se ha casado con una hija del rey Abdalá. Al príncipe Nayef se le acusa de haber utilizado su cobertura diplomática para evitar los controles aduaneros e introducir un cargamento de cocaína procedente de Colombia en un avión que aterrizó en el aeropuerto parisino de Le Bourget en la madrugada del 16 de mayo de 1999, después de haber realizado escalas en Caracas y Riad para borrar pistas. La Fiscalía pidió penas de diez años prisión para los diez acusados, entre los que hay, aparte del saudí, seis colombianos, dos franceses y un español, José Clemente, que además de por narcotráfico está procesado por blanqueo. El príncipe saudí estuvo representado por el letrado francés Jacques Vergés, que ha sostenido hasta ahora que no hay pruebas materiales de que ese Boeing 727 transportara la cocaína y que todo no es más que un complot urdido por Estados Unidos. Otro abogado, Jean-Didier Belot, acudió en nombre de tres narcotraficantes colombianos detenidos en Miami, en Estados Unidos, en 2000 en otra operación antinarcóticos -Oscar Campuzano, Carlos Ramón y Juan Usuaga- cuyas confesiones constituyen uno de los elementos más sólidos del sumario. Para la policía francesa, el caso comenzó el 5 de junio de 1999 cuando agentes de la brigada de estupefacientes se incautaron de 804 kilos de cocaína en una vivienda de Noisy-le-Sec, en el extrarradio de París, donde detuvieron al propietario, Patrick Louey, y sobre todo al colombiano Gustavo Guarín Gonfrier. A Guarín, que reconoció trabajar por el cártel de Medellín, le descubrieron una libreta en la que había apuntado en detalle su periplo en Europa, que había comenzado en abril de ese año en Madrid antes de desplazarse a la capital francesa, donde se puso en contacto con un delincuente local llamado Didier Dubreucq. El colombiano explicó durante su detención que sus jefes del cártel le habían hablado de un saudí que tenía medios seguros para transportar los estupefacientes a Francia. Los tres arrepentidos Campuzano, Ramón y Usuaga, que negociaron su confesión a cambio de una reducción de penas en Estados Unidos, revelaron que habían negociado desde 1998 con el príncipe Nayaf el traslado a Francia de las dos toneladas de cocaína, de las que esperaban que reportara unos 15 millones de dólares. Contaron que hubo encuentros con él en Marbella, en la costa andaluza española, e incluso de una reunión discreta en el desierto saudí para cerrar la operación. También indicaron que un financiero suizo debía encargarse de blanquear el dinero pasándolo por el banco Kanz en Ginebra. Según los investigadores, el contacto del príncipe saudí con los narcotraficantes colombianos se hizo a través de una amiga que había conocido en Miami en sus años de estudiantes: Doris Mangeri, una mujer que tiene la doble nacionalidad colombiana y estadounidense. La policía estadounidense que han vigilado a ambos han obtenido pruebas, en particular fotos del saudí en Marbella junto a conocidos narcotraficantes. Las investigaciones que han conducido al juicio han afectado a las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudí y Francia.




