Bogotá se convirtió en "la zona rosa" de los ejecutivos venezolanos
La capital colombiana es hoy la "nueva zona rosa" de ejecutivos caraqueños que viajan el viernes en la tarde a Bogotá para disfrutar de la vida nocturna con regreso el domingo en la tarde
La capital colombiana es hoy la "nueva zona rosa" de ejecutivos caraqueños que viajan el viernes en la tarde a Bogotá para disfrutar de la vida nocturna con regreso el domingo en la tarde. Henry Augusto Garzón, director de una operadora turística colombiana, asegura que el flujo de viajeros con ese propósito creció en un 50 por ciento durante el último año. Los ejecutivos caraqueños, personas entre 20 y 35 años, de muy buena posición económica encontraron en Bogotá lo que habían perdido en sus noches de diversión en la capital venezolana, es decir seguridad y economía. María José Ramírez, empresaria del sector de la informática asegura que hay temor frente a la oleada de "secuestros express" cometidos particularmente durante la noche al final de una jornada de diversión. De acuerdo a las empresas turísticas colombianas, el paquete de rumba en Bogota, fin de semana, tiene un valor de 900.000 bolívares, incluidos los tiquetes aéreos. Los venezolanos ávidos de rumba y diversión salen hacia Colombia en el vuelo de las 8 de la noche, el viernes, lo que da tiempo de llegar a un hotel enclavado en la zona rosa e ir de fiesta. Además, existe la posibilidad de salir de compras el sábado y domingo y retornar sin inconvenientes el domingo en la tarde, con "baterías recargadas" para enfrentar una nueva semana laboral. Según una estadística de la Oficina Mundial de Turismo, los venezolanos son los habitantes de la región andina que más presupuesto destinan a actividades de esparcimiento cada año, en promedio unos 2.200 dólares. A pesar de la poca diferencia entre el bolívar y el peso, Colombia sigue siendo un destino barato para los venezolanos y que se advierte en rubros como las carreras de taxi pues solo de Caracas al aeropuerto de Maiquetía, un servicio les vale 45 dólares, en tanto que en Bogotá, la cosa es "a otro precio".




