Una década después, persisten las dudas sobre la explosión del avión de TWA
Una década después de la explosión del vuelo 800 de la aerolínea TWA, en el que murieron 230 personas en la ruta de Nueva York a París, persisten dudas sobre si la tragedia fue causada por una falla técnica o por el impacto de un misil.
Una década después de la explosión del vuelo 800 de la aerolínea TWA, en el que murieron 230 personas en la ruta de Nueva York a París, persisten dudas sobre si la tragedia fue causada por una falla técnica o por el impacto de un misil. El Boeing 747 que realizaba el vuelo desde el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York con destino a París estalló unos 12 minutos después de haber despegado, precipitándose al océano Atlántico. Numerosos testigos dijeron que vieron estelas luminosas en el cielo de esa noche del 17 de julio de 1996, lo que despertó la hipótesis de que un misil que estaba siendo probado por la Marina de Guerra habría alcanzado a la aeronave. Durante las investigaciones, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte hizo pruebas con misiles para comprobar si ello pudo causar la destrucción del avión, cuyos restos cayeron en el mar que bordea la costa de Long Island (Nueva York). Una de las piezas del avión recuperadas tras el estallido es hoy centro de una demanda interpuesta ante una corte de distrito de Boston por un grupo que investiga las causas de la tragedia de forma independiente. El colectivo, "Flight 800 Independent Researchers Organization", pide en la demanda presentada este miércoles que los investigadores federales hagan pública la información sobre ese pedazo del avión que, dicen, podría ser evidencia de que un misil lo derribó. El portavoz de la organización, Tom Stalcup, señaló al diario Newsday que está convencido de que los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte hallaron la pieza del avión, y ahora ocultan su existencia. En el 2000, a cuatro años de la investigación -la más costosa en su tipo en EEUU-, se concluyó que la causa del estallido fue una avería eléctrica causada por un incendio como consecuencia de la acumulación de vapores de combustible en el tanque de la parte central del ala. Los análisis e inspecciones en los restos del avión fabricado en 1971 determinaron que el deterioro de los cables eléctricos es común en aeronaves de una antigûedad superior a los 20 años. En respuesta a estos fallos técnicos, la Administración Federal de Aviación ordenó a las aerolíneas hacer los ajustes técnicos necesarios para prevenir chispas que puedan causar la explosión del tanque, y se ha puesto más vigilante con los chequeos de cables muy viejos. En los últimos 40 años, ha habido 17 explosiones de depósitos de combustible en aviones en pleno vuelo, incluido el 800 de la TWA. El décimo aniversario de la tragedia, que se conmemorará el lunes próximo con varios actos -incluido uno el "TWA 800 Memorial", en Long Island-, también ha llevado a los expertos a recordar que, según las estadísticas, volar desde y hacia EEUU es más seguro que nunca. En los últimos cinco años, la tasa de accidentes "ha caído a un nivel casi nulo", de acuerdo con Arnold Barnett, un profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que ha estudiado extensivamente las estadísticas aéreas. Según sus investigaciones, de los 46 millones de vuelos realizados por aerolíneas con sede en EEUU entre el 2000 y el 2006, sólo dos se han estrellado, incluido el vuelo 587 de American Airlines, que iba rumbo a República Dominicana en noviembre del 2001. El otro vuelo fue el 261, de Alaska Airlines, que cayó en las costas de California en enero del 2000. Este récord coloca al período de los últimos cinco años como el más largo en la historia de la aviación moderna sin que hayan ocurrido accidentes mayores, según los expertos. Los funcionarios de la aviación estadounidense aseguran que la tragedia del vuelo 800 de la TWA fue crucial en muchos avances en materia de seguridad aérea, y de hecho su fuselaje, reconstruido prácticamente en su totalidad, sirve como modelo de investigación en la prevención de futuros accidentes.




