El hambre afecta cada año de 4 a 5 millones más de personas en mundo
Entre cuatro y cinco millones de personas cada año se incorporan al sector de la población mundial que sufre hambre y que representa una sexta parte del total, afirmó hoy la directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Sheila Sisulu.
Entre cuatro y cinco millones de personas cada año se incorporan al sector de la población mundial que sufre hambre y que representa una sexta parte del total, afirmó hoy la directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Sheila Sisulu. Sin embargo, la proporción de personas que pasa hambre se ha reducido en los últimos años, en buena parte debido a los esfuerzos realizados en ese sentido por parte de China, donde viven 1.300 de los más de 6.000 millones de personas que hay en el planeta. Al presentar una publicación que analiza esa situación, la representante de la agencia de Naciones Unidas indicó que "unas 25.000 personas mueren a diario por enfermedades relacionadas con la malnutrición" y agregó que, en general, la falta de comida y las carencias nutricionales "causan más muertes que el sida, la tuberculosis y la malaria juntos". Esta situación pone en riesgo el logro del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU, que propone reducir a la mitad para 2015 el número de personas que sufren hambre en el mundo con respecto a las cifras de 1990, según reconoció el autor del documento y asesor del PMA, Paul Howe. En términos absolutos, el número de personas desnutridas ha descendido en la última década, al pasar de suponer una quinta parte de la población mundial en 1992 a ser menos de una sexta parte en 2002. Gran parte de ese avance se debe a los logros alcanzados por China, donde el número de personas subalimentadas ha pasado de 193,5 millones en 1990 a 142,1 millones en 2002. Sin embargo, si se excluye del cómputo al gigante asiático, esa tendencia se invierte y se observa que el número de personas víctimas del hambre se incrementó en 18 millones durante ese mismo periodo. El informe subraya que de los 300 millones de niños que sufren hambre, casi 6 millones mueren anualmente a consecuencia de ello. Los que sobreviven suelen arrastrar de por vida las consecuencias de ese sufrimiento, que se refleja en una estatura inferior a la normal, en una disminución de las capacidades intelectuales y en dificultades en el aprendizaje. "El hambre en la infancia puede provocar un retraso irreversible del desarrollo mental, un coeficiente intelectual más débil y una reducción en la capacidad de aprender", precisa el PMA. Según los expertos del organismo, las víctimas del hambre "también pueden ver afectadas sus capacidades mentales para siempre, lo que limita sus capacidad de analizar las situaciones y de desenvolverse plenamente". Sisulu sostuvo que para atacar con eficacia el problema del hambre en el mundo "no sólo se necesitan recursos, sino también voluntad política y el reconocimiento al más alto nivel de que invertir en este campo significa invertir en el desarrollo de un país". Recalcó que las consecuencias del hambre cuando ésta se padece a edades muy tempranas "son irreversibles" y provocan que cuando la víctima llega a la edad adulta "esté en desventaja para aprovechar las oportunidades disponibles". Por regiones, la directora adjunta del PMA indicó que la India y algunos países del sureste asiático han registrado un estancamiento y hasta un aumento del número de personas víctimas del hambre. Sobre América Latina señaló que "en muchos aspectos está tomando el liderazgo en este tema" de la lucha contra el hambre y destacó como casos emblemáticos los de Chile y Brasil. Sobre la experiencia chilena, dijo que cuando "se trataba todavía de un país pobre logró reducir en proporciones espectaculares" la tasa de mortalidad infantil y de malnutrición, al tiempo que elevó la de escolaridad. Recalcó, no obstante, que para llegar a los niveles actuales se necesitó casi medio siglo, tras lo cual precisó que, de una tasa de malnutrición infantil del 60 por ciento en 1950, se bajó hasta el 1,7 por ciento en 2004. Lograrlo requirió una conjunción de medidas en el campo de la sanidad y de la educación, así como una decisión política clara para destinar recursos a solucionar el problema del hambre en Chile, señaló. Por su parte, Howe mencionó el programa gubernamental brasileño "Hambre Cero" como otra muestra de esa voluntad política, aunque recalcó que sus verdaderos resultados sólo podrán observarse "en unos cinco años".




