Medidas de seguridad en Irak para evitar venganza terrorista
El Gobierno iraquí decretó hoy el toque de queda en la provincia de Diala y prohibió el tráfico en Bagdad y Baquba, tras la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, y ante el temor de que se produzca una ola de atentados terroristas
El Gobierno iraquí decretó hoy el toque de queda en la provincia de Diala y prohibió el tráfico en Bagdad y Baquba, tras la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, y ante el temor de que se produzca una ola de atentados terroristas. "Como comandante general de las fuerzas armadas, declaro que queda prohibido el tráfico en Bagdad y Baquba desde las 11.00 de la mañana (07.00 GMT) hasta las 15.00", dijo Maliki en un comunicado difundido por la televisión pública iraquí Al Iraquiya. "Estas medidas de precaución han sido adoptadas para evitar posibles ataques terroristas cuando miles de creyentes estén en las mezquitas para realizar la oración de los viernes", añadió la nota. El primer ministro iraquí también declaró el toque de queda en la provincia de Diala, donde Abu Musab Al Zarqaui, desde las ocho de la tarde hora local (16.00 GMT) hasta la seis de la mañana del día siguiente. El toque de queda estará en vigor hasta nuevo aviso, añadió la cadena estatal. Patrullas de la policía y del ejército, fuertemente armadas, eran visibles hoy en las calles de Bagdad, donde vigilaban todos los movimientos de la población para evitar atentados en el día festivo para los musulmanes. Maliki, que completó ayer la formación de su gobierno con el nombramiento de los tres ministros vacantes -Interior, Defensa y Seguridad Nacional- advirtió de que la muerte del líder de Al Qaeda en su país no significará el fin del terrorismo y pidió a los insurgentes y terroristas que abandonen la lucha armada. "Esto (la muerte de Zarqaui) es un mensaje a todos los que persiguen la violencia y la destrucción para que detengan su campaña antes de que sea demasiado tarde, porque hemos decidido continuar con ella hasta llegar al final del camino, matando a todos los terroristas", explicó Maliki después de dar la noticia del ataque que acabó con Zarqaui. Más optimista se mostró el nuevo ministro de Interior, Yawad Maluni, que dijo a la televisión pública que "la muerte de Zarqaui es un nuevo comienzo para la seguridad en Irak y para el establecimiento de la paz entre los diferentes sectores de la sociedad". Las calles del centro de Bagdad, desde que entró en vigor la prohibición a la circulación de vehículos, quedaron vacías y en ellas sólo se veían patrullas policiales y del ejército. Los cuerpos de seguridad iraquíes están en estado de máxima alerta para evitar nuevos atentados como los que ayer acabaron con la vida de 32 personas en tres ataques perpetrados en la capital. Parece que las medidas adoptadas están surtiendo efecto ya que, a lo largo de la mañana, no se ha tenido noticia de incidentes violentos en Irak, que vive uno de los viernes más tranquilos de los últimos meses. Muchos iraquíes, que siguieron ayer al minuto las informaciones de la muerte del terrorista más buscado del país, sienten hoy que la caída de Zarqaui puede suponer el final de una pesadilla de tres años llenados de sangre por Al Qaeda. El jordano Abu Musab al Zarqaui entró en Irak después del derrocamiento del régimen de Sadam Husein, en abril de 2003, y asumió la dirección de los grupos adscritos a Al Qaeda que operaban en el país, autores de las más salvajes masacres de la posguerra, entre ellas la bomba que en febrero de 2004 mató a más de 125 personas en Hilah, al sur de Bagdad.




