Bush explicará el despliegue de la Guardia Nacional a la frontera con México
El presidente de EEUU, George W. Bush, detalla el despliegue de soldados de la Guardia Nacional en la frontera con México para atajar la inmigración ilegal, mientras el Senado reanuda el debate sobre la reforma migratoria.
El presidente de EEUU, George W. Bush, detalla el despliegue de soldados de la Guardia Nacional en la frontera con México para atajar la inmigración ilegal, mientras el Senado reanuda el debate sobre la reforma migratoria. Bush explicará el alcance y propósito de su plan durante un discurso a las 20.00 hora local (00.00 GMT), en horas de máxima audiencia televisiva y cuando la Casa Blanca trata de contentar a todos los bandos en el debate migratorio. La Casa Blanca no ha adelantado ni el número total ni el destino final de los soldados de la Guardia Nacional, ni cuánto tiempo permanecerán en la zona. Fuentes oficiosas han indicado que se trata de entre 2.000 y 10.000 soldados que estarán bajo el control de los estados de California, Texas, Arizona y Nuevo México, aunque el Gobierno federal asumirá los costos de su despliegue. Se trataría además de un despliegue "temporal" hasta que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) pueda contratar y capacitar a más miembros de la Patrulla Fronteriza, con la idea de recuperar el control de su caótica frontera sur. Según cifras del DHS, hay 11.264 agentes de la Patrulla Fronteriza en todo EEUU, de los cuales 10.060 están en la frontera con México, por donde se cuelan la mayoría de los contrabandistas de armas, drogas y personas. El envío de la Guardia Nacional se enmarca en la estrategia de la Casa Blanca de apaciguar a los conservadores que piden mano dura contra los inmigrantes indocumentados, a cambio de que apoyen un eventual programa de trabajadores temporales. Bush defenderá previsiblemente un programa de legalización temporal para los cerca de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en EEUU, pese a que esa idea no tiene gran respaldo del ala conservadora del Partido Republicano. "El discurso tiene tres objetivos: mejorar la posición de Bush en las encuestas -que está por los suelos-, reforzar la idea de que los republicanos son más fuertes que la oposición en materia de seguridad fronteriza, y convencer a los conservadores a que apoyen ese programa temporal", dijo a Efe el analista George Grayson, del Colegio universitario de William & Mary. Mientras tanto, el Senado reanuda hoy el debate sobre un plan que permitiría la legalización de buena parte de la población indocumentada, aunque cualquier proyecto aprobado tendrá que ser armonizado con el que aprobó la Cámara de Representantes en diciembre pasado. Desde que se filtró el posible envío de la Guardia Nacional, la Casa Blanca ha insistido en que no se trata de la "militarización" de su frontera meridional y que los soldados tendrán únicamente un "papel de apoyo" a las tareas de la Patrulla Fronteriza. Una ley federal de 1878, aprobada después del período de reconstrucción por la Guerra Civil en EEUU, prohíbe que la Guardia Nacional o las Fuerzas Armadas realicen tareas policiales dentro del territorio nacional. Sin embargo, la consternación fue tal que el presidente mexicano, Vicente Fox, llamó a Bush y habló con él durante 15 minutos el domingo último, y el mandatario estadounidense le reiteró su compromiso de poner en marcha una reforma migratoria en EEUU. Se calcula que en la actualidad, hay alrededor de 350 miembros de la Guardia Nacional desplegados en las fronteras de Arizona y Nuevo México. La Casa Blanca ha enfatizado que los soldados no tendrán autoridad para detener a los inmigrantes indocumentados y que su papel se limitará a capacitar a los agentes de la Patrulla Fronteriza. En diciembre del 2001, el entonces fiscal general, John Ashcroft, anunció el despliegue de más de 400 miembros de la Guardia Nacional y de toda clase de equipo militar en la frontera con Canadá para ayudar en las labores de inspección de vehículos y cargamento. En esa ocasión, el despliegue temporal fue parte de un plan de 31,5 millones de dólares para evitar la entrada al país de presuntos terroristas afincados en Canadá. Pero, al igual que entonces, el envío de la Guardia Nacional alimenta los temores de que se produzcan actos de violencia en la frontera común, máxime si los narcotraficantes responden con balas a la mayor vigilancia en la zona.




