Los jardines botánicos quieren contribuir a salvar el planeta

Además de exhibir bellos parterres y plantas exóticas, los jardines botánicos juegan un papel clave en la salvación del planeta, con la conservación de especies en peligro de extinción y la promoción de sus propiedades nutritivas y curativas.

Además de exhibir bellos parterres y plantas exóticas, los jardines botánicos juegan un papel clave en la salvación del planeta, con la conservación de especies en peligro de extinción y la promoción de sus propiedades nutritivas y curativas.

"No somos sólo un bonito lugar para hacer un picnic", subraya Sara Oldfield, secretaria general de Botanic Gardens Conservation International (BGCI), que agrupa a 800 jardines botánicos de 120 países del mundo. "También contribuimos al bienestar humano".

En su último informe anual, BGCI reivindica el papel de esos centros en la preservación del medio ambiente, la promoción de los remedios naturales, la integración de las comunidades e incluso el alivio de la pobreza.

Con sus bancos de semillas y el cultivo de especies amenazadas, los jardines botánicos están almacenando los bosques y prados del futuro, cuando el calentamiento global habrá hecho estragos.

Actualmente hay más de 100.000 especies de plantas en peligro de extinción, de las cuales 11.000 están representadas en los jardines botánicos del mundo, que actúan como una especie de Arca de Noé vegetal.

Además de ser "una póliza de seguro" para el medio ambiente, en palabras de Oldfield, los centros de botánica "tienen la tarea de educar a la población sobre los beneficios de las plantas para la salud y la dieta ".

En Colombia, según la BGCI, un grupo de expertos colabora con las autoridades locales de Bogotá para que más de 6.000 familias con pocos recursos cultiven sus propios huertos, en un intento de mejorar la nutrición y aliviar la pobreza.

En Paraguay, el Centro de Conservación y Educación Medioambiental de Asunción, junto con el jardín botánico de Ginebra, ha puesto en marcha un programa para el conocimiento de las plantas medicinales, que incluye un vivero con decenas de especies y cursos para mostrar sus cualidades a los campesinos.

"El 80 por ciento de la población mundial depende de medicinas basadas en plantas", recuerda Oldfield, para quien es fundamental educar a la gente en su correcto uso.

En Ghana y en Suráfrica, los jardines botánicos promueven el uso de plantas medicinales para combatir enfermedades tan graves como el sida, ya que la mayoría de la población no tiene dinero para comprar las medicinas de las grandes farmacéuticas.

Otro objetivo que se plantean los jardines botánicos es el de aliviar la pobreza mediante el desarrollo de productos elaborados con hierbas y plantas, que se comercializarían en beneficio de las comunidades indígenas.

Aunque, como reconoce Oldfield, este proyecto es aún incipiente y "requiere más investigación", existen ya ejemplos exitosos, como el de Costa Rica, donde el Earth Botanic Garden ha creado insecticidas, jabones y champús.

En las ciudades occidentales, los jardines botánicos pueden contribuir a cohesionar comunidades, promoviendo el cultivo de huertos compartidos con productos de varios países.

Ese tipo de proyectos, como el que se lleva a cabo en el Bronx de Nueva York desde hace más de 20 años, sirven para educar a los niños sobre la naturaleza y además dotan a la ciudad de espacios verdes.

Tal vez los esfuerzos de la botánica no serán suficientes para salvar el planeta de la deforestación, el efecto invernadero y la destrucción del hábitat, pero, como dice Oldfield, al menos se habrá puesto una semilla.

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