Se acabó la incertidumbre, ganó el centro izquierda de Prodi en Italia
Se acabó. Nueve días después de las elecciones generales el Tribunal Supremo confirmó hoy la victoria de Romano Prodi, que aseguró que su coalición tiene los suficientes parlamentarios para garantizar la estabilidad del país y que ya está preparando un gobierno "fuerte".
Se acabó. Nueve días después de las elecciones generales el Tribunal Supremo confirmó hoy la victoria de Romano Prodi, que aseguró que su coalición tiene los suficientes parlamentarios para garantizar la estabilidad del país y que ya está preparando un gobierno "fuerte". Las palabras tranquilizadoras de Prodi fueron dirigidas, sobre todo, a los mercados y sectores financieros, que en los últimos días mostraron nerviosismo ante la eventualidad de que el nuevo Parlamento quedara bloqueado por el hecho de que los progresistas controlaran la Cámara de Diputados y los conservadores de Silvio Berlusconi el Senado y el futuro gobierno naciera débil y con los días contados. El anuncio del Supremo -que ha confirmado que La Unión consiguió en la Cámara de Diputados 24.775 votos más que la alianza de Berlusconi, lo que con la ley en la mano le garantiza la mayoría absoluta- y unido a que los progresistas tienen dos senadores más que los conservadores llenó de euforia a Prodi. Los conservadores, sin embargo, echaron jarros de agua fría al anuncio del Supremo, al exigir controles "suplementarios" de los votos y seguir en su "erre que erre" de no reconocer la victoria de Prodi. Según los observadores políticos se trata de una nueva "pataleta" del centro derecha, que ya hoy, sin embargo, se mostró dividido, pues mientras Giulio Tremonti, brazo derecho de Berlusconi, insistía en no aceptar los resultados y pedir nuevos controles, el líder democristiano y aliado Lorenzo Cesa, reconoció el triunfo de Prodi y le deseó "buen trabajo". Marco Follini, también aliado democristiano, pidió a Berlusconi que reconozca el resultado "y deje de escuchar a los leguleyos". Según expertos juristas, sólo se podrá apelar la decisión del Supremo una vez creado el nuevo Parlamento y a través de una comisión electoral creada para el caso. El todavía primer ministro aún no ha felicitado a Prodi, al que la derecha augura un gobierno muy corto en el tiempo al considerar que los partidos que forman La Unión (ex comunistas, comunistas, comunistas ortodoxos, verdes, socialistas, radicales, pensionistas...) son tan diametralmente opuestos que no lograrán ponerse de acuerdo en nada. Prodi ya ha dicho que el programa pactado es para cinco años y que en este tiempo devolverá la ilusión y la unidad al país, que falta le hace, ya que de los comicios ha salido netamente dividido en dos bloques. Antes de formar gobierno, Prodi tendrá que repartir entre los aliados las primeras "poltrone" (sillones). Los Demócratas de Izquierda, el grupo más importante de La Unión, exige la presidencia de la Cámara de Diputados, que también quiere Refundación Comunista, los comunistas ortodoxos de la coalición. Prodi busca que las negociaciones con los aliados se realicen en un ambiente de normalidad y cooperación. Esa normalidad es muy necesaria, ya que a mediados de mayo hay que elegir al nuevo presidente de la República y "La Unión" unida tiene "los números" suficientes como para elegir en solitario al nuevo Jefe de Estado en el caso de no llegar a un acuerdo con los conservadores para votar a un candidato de "amplia mayoría". Si el consenso se rompe, la elección del jefe del Estado puede retrasarse, con el consiguiente retraso del nuevo Gobierno (corresponde al nuevo presidente de la República encargar ejecutivo). Prodi tiene prisa para poner en marcha su programa, que contempla lucha a la evasión fiscal, que alcanza los 200.000 millones de euros, una reforma de la justicia, para hacerla más ágil y un retiro "rápido", pero acordado con Bagdad, de las tropas presentes en Irak.




