172 personas comparten casa y pobreza en Pereira
En la comuna Villa Santana,al nor oriente de Pereira,se encuentra la vivienda que sus ocupantes denominan "La mansión", una vieja vivienda cuya puerta principal pende de una visagra y tras la cual habitan, en total hacinamiento 172 personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos
En la comuna Villa Santana,al nor oriente de Pereira,se encuentra la vivienda que sus ocupantes denominan "La mansión", una vieja vivienda cuya puerta principal pende de una visagra y tras la cual habitan, en total hacinamiento 172 personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos.Los habitantes de "La mansión" se dedican a vender cachivaches, dulces y cuanto rebusque encuentran. Conviven con celadores y otros solitarios que a diario, salen a las calles a buscar los 40 mil pesos que les cuesta el arriendo. La tarifa incluye los servicios de acueducto,alcantarillado y energía eléctrica. El servicio telefónico lo tienen "prohibido por el bolsillo" pues es el servicio más costoso de Pereira. Cada cuarto está dividido en cinco,seis o siete pequeños habitáculos para alojar a los miembros de cada familia, que en la misma pieza disponen de un pequeño lavadero para ropa,una cocina y un patio muy pequeño en el que a veces secan su ropa y sus lágrimas. "Nosotros vivimos aquí como podemos", dijo Hernando Henao,un joven reciclador que se considera un "duro" porque su trabajo le permite pagar el arrendamiento para sus cuatro hijos y su esposa, además de al menos dos comidas diarias. En estas condiciones de gran pobreza,don Arcelio,un hombre que roza los 70 años,dice que él lucha con sus cachivaches para pagar el arriendo "porque no es sólo la presión de los dueños de la pieza, sino de la esposa que se indispone cuando se termina el mes y la plata del arriendo no está completa."Esto es duro" agrega Marlén, mientras deja "La mansión" para ir a piee al otro lado de la ciudad a lavar una casa, ropa y luego recoger en la plaza de mercado, plátanos, yuca y ahuyama que le regalan algunos comerciantes. "la mansión" es el reflejo de la pobreza a la que han llegado muchos colombianos que intentan sobrevivir aunque sea "uno encima de otro" como dice otro de los huéspedes de esta casa, única en Pereira.




