Ya son 3,5 millones de personas afectadas por la sequía en Kenia
El Gobierno keniano ha elevado de 2,5 a 3,5 millones la cifra de personas que precisan comida a causa de la sequía que afecta al país, mientras aumentan las críticas sobre cómo está siendo distribuida la ayuda hasta ahora. El Gobierno ha aumentado la cifra al incluir otras áreas también afectadas por la sequía y no presentes en las estimaciones iniciales.
El Gobierno keniano ha elevado de 2,5 a 3,5 millones la cifra de personas que precisan comida a causa de la sequía que afecta al país, mientras aumentan las críticas sobre cómo está siendo distribuida la ayuda hasta ahora. El Gobierno ha aumentado la cifra al incluir otras áreas también afectadas por la sequía y no presentes en las estimaciones iniciales. "Las nuevas cifras muestran que la situación está empeorando y los peores meses probablemente están por llegar", dijo el director regional de la organización humanitaria Oxfam, Paul Smith-Lomas, al comentar el anuncio oficial. El aumento de la cifra se produce a pocas semanas de que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) difunda los resultados de la evaluación de la situación que está llevando a cabo. El PMA, que antes de que fallaran las últimas lluvias calculaba que tendría que asistir a 1,2 millones de personas, cree que esta cifra podría llegar a 2,5 millones, en cuyo caso necesitará 180 millones de dólares más para poder hacer frente a la situación. Más de veinte personas han muerto en las últimas semanas por enfermedades relacionadas o agravadas por la malnutrición, y éstas son, según los expertos, las que suelen preceder a las muertes exclusivamente por hambre. A ello se suma la muerte de cientos de miles de cabezas de ganado, el principal sustento para las poblaciones ganaderas y nómadas del norte. Los distritos más afectados son Mandera, Wajir, Garissa, Isiolo Marsabit y Moyale. El Gobierno keniano ha declarado la situación "desastre nacional" y ha pedido a la comunidad internacional 113 millones de dólares en ayuda alimentaria para sumar a los 40 que el Ejecutivo está destinando a la crisis. El ministro británico de Desarrollo Internacional, Hilary Benn, anunció hoy en Nairobi, donde se reunió con el presidente Mwai Kibaki, que el Reino Unido donará tres millones de libras (4,4 millones de euros) para los esfuerzos de emergencia. Benn, que visitó posteriormente el distrito de Wajir, precisó que un tercio de los fondos serán para ayuda de emergencia y dos tercios para el suministro de agua en las zonas asoladas por la sequía. "En grandes zonas del país han faltado las lluvias en los últimos cuatro años y esperamos conseguir más apoyo para hacer frente a la situación", afirmó el presidente Kibaki. Mientras, Oxfam criticó hoy el modo en que la ayuda está siendo distribuida y dijo que hay "graves deficiencias" en las redes de distribución de comida que se han puesto en marcha, "lo que pone en riesgo la vida de la gente". "En lugar de una respuesta coordinada, unida y eficiente estamos viendo una dispersa e ineficaz", dijo Smith-Lomas. El llamado "sistema de conducción único" impuesto en 2000, que centraliza la distribución de toda la ayuda de distintas agencias, no está siendo respetado, ya que, a falta de la nueva evaluación del PMA, el Gobierno ha tenido que montar su propio sistema de distribución. "Este sistema paralelo está llevando a duplicaciones, desperdicio de ayuda y a que los más necesitados se queden sin ella", añadió la organización. La distribución de ayuda gubernamental se ha visto empañada por diversos problemas, el más grave de ellos la revelación de que parte de la ayuda estaba siendo revendida en la ciudad este de Garissa. Pese a llevar carteles que marcaban su carácter de ayuda de emergencia y el mensaje "Not for sale" (Prohibida su venta), la Policía tuvo que intervenir y confiscar la comida que se vendía en varias tiendas de la ciudad, y arrestó a 24 comerciantes. "El Gobierno se cerciorará de que ninguna ayuda para los hambrientos es desviada, este es un caso aislado", dijo el portavoz presidencial, Alfred Mutua. El Banco Central de Kenia (CBK) ha advertido en su último informe económico mensual de que la sequía podría ralentizar el crecimiento económico del país, que en 2005 fue del 5 por ciento, "particularmente si las esperadas lluvias de marzo a mayo de 2006 no llegan".




