El "gobernator" Schwarzenegger niega clemencia a un condenado a muerte
El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, negó otorgar clemencia a un condenado a muerte que afirma ser demasiado viejo y estar enfermo como para que lo ejecuten. Clarence Ray Allen, de 75 años, deberá recibir una inyección letal el próximo martes tras ser condenado en 1982 por ordenar el asesinato de tres testigos de cargo en su juicio
El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, negó otorgar clemencia a un condenado a muerte que afirma ser demasiado viejo y estar enfermo como para que lo ejecuten. Clarence Ray Allen, de 75 años, deberá recibir una inyección letal el próximo martes tras ser condenado en 1982 por ordenar el asesinato de tres testigos de cargo en su juicio. Las órdenes de Allen fueron emitidas mientras el condenado cumplía una condena a cadena perpetua por otro homicidio, dijeron los fiscales. El autor de esos asesinatos, Billy Ray Hamilton, espera también su ejecución, todavía no fijada, en los corredores de la muerte del estado. El jurado que condenó a Allen "determinó razonablemente que la prisión perpetua no era el castigo adecuado para alguien que ordena asesinar testigos cuando está cumpliendo una condena de cárcel de por vida", dijo Schwarzenegger en una declaración. El gobernador de California resaltó el hecho de que los asesinatos fueron ordenados cuando Allen ya tenía 50 años de edad. "Su conducta no fue resultado de juventud o inexperiencia, sino de las decisiones duras y calculadas de un hombre maduro", señaló. Allen "no debería eludir el castigo del jurado porque nuestro sistema funciona de manera deliberada y cuidadosa", agregó. Durante los tres años en el cargo de gobernador, Schwarzenegger ha rechazado tres peticiones de clemencia presentadas en base a argumentos de inocencia, incompetencia o buena conducta del condenado durante su permanencia en prisión. Allen, quien cumplirá 76 años en la víspera de su ejecución está virtualmente ciego, debe desplazarse en silla de ruedas y el año pasado sufrió un ataque al corazón en la prisión de San Quintín, además de padecer de diabetes. Sus abogados han señalado que en su caso el castigo sería desusadamente cruel, algo que está prohibido por la Constitución de Estados Unidos. Pero ese argumento fue rechazado sin explicaciones el martes pasado por el Tribunal Supremo de California y ahora sólo podría ser salvado a través de una intervención del Supremo de EEUU. De no ocurrir esa intervención, Allen se convertiría el próximo martes en el decimotercer ejecutado desde que el estado de California restableció el castigo en 1978. Hasta ahora el Supremo nunca ha intervenido para detener la ejecución de un condenado por consideraciones de su edad o por enfermedad. El mes pasado en el estado de Misisipi, John Nixon, de 77 años, se convirtió en el convicto más viejo ejecutado desde que el Tribunal Supremo restableció la pena de muerte en 1976.




