Cassano ya es del Real Madrid: "Podemos ganarlo todo"

"El Real Madrid y la Roma han llegado a un acuerdo para el fichaje del jugador Antonio Cassano". Asíl o confirma la web del club blanco, que adelanta que el "internacional italiano, de 23 años de edad, se comprometerá con el Club hasta el año 2010, a la espera del pertinente reconocimiento médico que se le efectuará en la mañana del miércoles."

"El Real Madrid y la Roma han llegado a un acuerdo para el fichaje del jugador Antonio Cassano". Asíl o confirma la web del club blanco, que adelanta que el "internacional italiano, de 23 años de edad, se comprometerá con el Club hasta el año 2010, a la espera del pertinente reconocimiento médico que se le efectuará en la mañana del miércoles."

El delantero aterrizó esta tarde en el aeropuerto de Madrid procedente de Roma en un vuelo de Iberia para pasar en las próximas horas el reconocimiento médico y ser presentado mañana como nuevo jugador del Real Madrid.

El futbolista ha afirmado que ha cumplido su sueño al firmar por su nuevo club y mandó un mensaje de optimismo a la afición blanca tras subrayar que "el Real Madrid es el mejor equipo del mundo" y añadir que pueden este año "ganarlo todo".

Cassano, en Realmadrid TV y Realmadrid.com, dijo que es verdad que un día comentó que algún día esperaba jugar al lado de Totti en el Real Madrid. "Un día soñé que jugaba con Totti en el Real Madrid. Por eso es tan importante para mí esta aventura que emprendo, porque cumplo el gran deseo que siempre he tenido. Siento una gran alegría", dijo Cassano.

Un club "especial"

"Este es un club especial. A todas las personas que les preguntas, *Dónde te gustaría jugar? te contestan: en el Real, porque es el conjunto más potente del mundo. Tengo que hablar con mucho respeto porque es difícil convencer a un público tan entendido como el que acude a este estadio, es una responsabilidad llevar esta camiseta; es tan importante jugar en el Real Madrid que lo asumo con una mezcla de alegría y responsabilidad de jugar con este equipo", apuntó el italiano.

Sobre su posición ideal dentro del campo, Cassano fue rotundo: "No tengo problema, jugaré donde el entrenador decida ponerme". Y refrendó: "Todos los jugadores italianos estarían encantados de jugar aquí. Soy un afortunado de poder estar aquí, donde todos querrían estar. También los entrenadores. Capello lo consiguió, también entrenó aquí".

Cassano es optimista ante el futuro inmediato. "Este año podemos ganarlo todo, porque tenemos el equipo más fuerte del mundo. Estoy convencido de que vamos a jugar muy bien y podemos aspirar a todo".

Perfil

Antonio Cassano, último fichaje del Real Madrid, se ha caracterizado a lo largo de toda su carrera deportiva tanto por su innegable calidad, que le hace ser indiscutible en las convocatorias de la selección, como por su fuerte temperamento, que le ha traído de cabeza tanto fuera como dentro de los terrenos de juego.

Cassano (12 julio 1982), no es un goleador, pero marca bastantes goles (37 en cinco temporadas en Roma). Rápido, ágil y de gran consistencia física, actúa por detrás del delantero aunque no rehuye el área para marcar goles.

En Italia se le conoce como "el goleador adolescente" o "Talentino", un futbolista capaz de echarse a la selección a sus espaldas en la última Eurocopa y de abandonar un entrenamiento con Fabio Capello al frente.

De hecho, en tierras transalpinas se ha hecho famosa la palabra "cassanatas", término que viene a jugar con el apellido del jugador y las 'trastadas' que hace.

Y es que Cassano, un jugador que llegó al Roma en 2001 procedente del Bari, a cambio de unos 30 millones de dólares, tiene unas condiciones futbolísticas geniales, pero también es conocido por sus habituales "meteduras de pata".

De él dicen que es una persona caprichosa, que él mismo se cree genial y ello le da derecho a determinadas "salidas", como no presentarse o abandonar los entrenamientos o perder la cabeza y auto-expulsarse en determinados encuentros.

Cassano, pues, es un "niño grande". Eso sí, contagia alegría a sus compañeros y ninguno de ellos habla mal de él, pues como buen "niño grande" sus rabietas las olvida pronto y enseguida hace propósito de enmienda.

Sus primeros meses en el Roma, donde el capitán Francesco Totti le acogió como un hermano menor, resultaron tranquilos y todo hacía indicar que Cassano había cambiado.

Pero, el 2 de noviembre de 2002, empezó su peculiar disputa con el técnico Fabio Capello, considerado un "entrenador de hierro" pero que con "Talentino" tuvo que tragarse más de una.

Ese día, según algunos medios, se habría producido un roce jugador- técnico en Madrid, pocas horas antes del inicio del partido Real Madrid-Roma (0-1), cuando le fue comunicado a Cassano que sería multado por su comportamiento en el partido de la anterior jornada europea, ante el AEK Atenas.

Ante el conjunto griego, casi al final del partido, Capello había mandado a calentar a Cassano, y cuando pocos minutos después fue a sacarlo al campo vio que estaba sentado en el banquillo al no estar contento por su situación.

La comunicación de la multa, junto con saber que no jugaba en Madrid, motivó entonces una discusión entre Capello y Cassano, quien además habría sido llamado al orden por haber dejado encendido su teléfono móvil durante el almuerzo (lo que está prohibido) y recibir una llamada.

El malestar ente las partes fue aumentando en las siguientes horas. Y, pocos días después, aumentó notablemente ante la ausencia injustificada al entrenamiento de un Cassano que preveía que tampoco iba a jugar ese domingo contra el Perugia.

Llegaron después nuevas espantadas de Cassano de los entrenamientos del Roma, como las protagonizadas el 20 de noviembre 2003 o el 9 de enero 2004, cuando abandonó la sesión preparatoria ante la mirada atónita de Capello.

En cualqueir caso, el valor futbolístico de Cassano le mantuvo en la titularidad del Roma y le dio una plaza en la selección italiana, siendo convocado para la Eurocopa "Portugal 2004".

De hecho, son muchos de los compañeros que le sitúan futbolísticamente por delante de Totti, y en Madrid tiene la oportunidad de brillar y demostrar que su calidad está fuera de toda duda.

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