Aluvión de críticas contra Bush tras la admisión de que autorizó espionaje
La admisión por parte del presidente de EEUU, George W. Bush, de que él mismo autorizó las escuchas secretas a sus propios ciudadanos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha desatado un aluvión de críticas.
La admisión por parte del presidente de EEUU, George W. Bush, de que él mismo autorizó las escuchas secretas a sus propios ciudadanos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha desatado un aluvión de críticas. Varios senadores demócratas han señalado que la Administración Bush "parece creer que está por encima de la ley", e incluso el presidente del Comité Judicial del Senado, el republicano Arlen Specter, anunció una sesión extraordinaria en torno al caso. En una alocución realizada ayer en directo por radio y televisión, Bush defendió la orden para espiar dirigida a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), organismo de espionaje encargado de interceptar comunicaciones. Añadió que dichas tareas de espionaje eran una "herramienta útil" para defender a Estados Unidos de otro ataque terrorista, y que no tiene intención de detener la autorización concedida a la NSA. Bush se refería así a una información publicada el viernes por el diario "The New York Times", según la cual el presidente permitió, sin el permiso judicial preceptivo, el espionaje de comunicaciones de ciudadanos de EEUU y extranjeros en su territorio tras los ataques. La importancia del tema hizo que la Casa Blanca cambiará la habitual alocución radiada grabada de los sábados por una en directo, y hablará del asunto en vez de tratar la misión estadounidense en Irak, tal y como estaba previsto en un principio. Y por si hubiera dudas, el presidente, en ocasiones con gesto enfadado, explicó que había vuelto a autorizar a la NSA en más de treinta ocasiones desde el 11 de septiembre de 2001 y, dijo que pensaba seguir haciéndolo, "mientras nuestra nación siga amenazada por Al Qaeda y grupos relacionados con la organización". "Es un programa crucial para nuestra seguridad nacional", afirmó el presidente en directo desde la Sala Roosevelt de la Casa Blanca, en un discurso de ocho minutos. Pero Bush también se refirió a la publicación de las informaciones sobre la NSA y dijo que ahora que son públicas, "nuestros enemigos tienen información que no debieran". "La difusión no autorizada de estas informaciones es un perjuicio para nuestra seguridad nacional y pone en riesgo a nuestros ciudadanos", manifestó Bush, quien agregó que "revelar información clasificada es ilegal, alerta a nuestros enemigos y pone en peligro al país". Entre otros, el senador por el estado de Vermont, el demócrata Patrick Leahy, expresó su preocupación por la noticia y respaldó la propuesta de que se celebre una sesión extraordinaria en el Congreso para tratar el asunto. "La vigilancia electrónica es una herramienta de seguridad útil, pero debe hacerse bajo el mandato de las leyes y nuestra Constitución", opinó. La líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, por su parte, aseguró que "todos estamos de acuerdo en que el presidente debe tener los mejores sistemas de inteligencia posibles para proteger a los estadounidenses, pero de acuerdo a la Constitución y la ley". Pelosi anunció que ella fue informada de la orden de Bush "poco después de darla, pero la administración consideraba estas informaciones como una notificación no como una solicitud de aprobación por nuestra parte". Bush dijo hoy que había informado a los líderes del Congreso sobre las actividades de la NSA, "una docena de veces". Susan Low Bloch, catedrática de Derecho Constitucional por la Universidad de Georgetown, señaló, a su vez, que el presidente necesita la autorización del Congreso para este tipo de actividades. "Está interpretando muy ampliamente la Constitución y los poderes del presidente bajo la misma", dijo Low Bloch. "Lo que ha hecho va en la línea de todo lo realizado por la Casa Blanca desde el 11-S y cada vez que algunas de las medidas han sido recusadas en el Tribunal Supremo, la corte ha dictaminado en contra de la administración", añadió. Sin embargo, Bush dijo que su autorización se había producido de a acuerdo con la ley. Las revelaciones de Bush llegan después de que el viernes el Senado estadounidense rechazara renovar la ley antiterrorista de 2001, la llamada "Ley Patriota", en una clara derrota política para la Casa Blanca y los republicanos que dominan en esa cámara. Para los senadores que bloquearon la renovación de algunas de sus medidas, Bush también tuvo palabras en su discurso al asegurar que algunos senadores actúan de forma "irresponsable" y no dejan "proteger al país" con sus acciones. El reconocimiento por parte de Bush llega en un momento delicado para el presidente, ya que su Administración estaba desde hace unas semanas en el ojo del huracán por la supuesta existencia de las cárceles secretas de la CIA, al parecer en al menos ocho países.




