La ONU recuerda a los Estados la obligación de eliminar el maltrato a la mujer
Los Estados tienen la obligación de eliminar la violencia contra las mujeres como parte de sus compromisos con la legislación internacional sobre los derechos humanos, recordó hoy la ONU, que también les pidió que traten el problema como una cuestión de salud pública.
Los Estados tienen la obligación de eliminar la violencia contra las mujeres como parte de sus compromisos con la legislación internacional sobre los derechos humanos, recordó hoy la ONU, que también les pidió que traten el problema como una cuestión de salud pública. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Lee Jong-wook, y la ministra española de Sanidad, Elena Salgado, presentaron hoy en Ginebra el primer estudio sobre la violencia contra las mujeres realizado por ese organismo en 10 países y después de haber entrevistado en ellos a 24.000 mujeres. La encuesta proporciona datos sobre esa situación en Brasil, Bangladesh, Japón, Perú, Etiopía, Samoa, Serbia y Montenegro, Tailandia y Tanzania entre 2000 y 2003, y recoge numerosos testimonios de las víctimas de ese delito. El 20 por ciento de todas las preguntadas dijo no haber hablado nunca de ese problema con otras personas. En el documento se señala que "las mujeres están más expuestas al riesgo de la violencia en sus propios hogares que en la calle, lo que tiene graves repercusiones para su salud". "Hasta hace muy poco muchos gobiernos y políticos veían la violencia contra las mujeres como un problema social relativamente menor, particularmente la ejercida en el hogar por la pareja", indica el documento. Agrega que, entre esos países, la proporción de mujeres con pareja que han sufrido violencia física o sexual, o las dos al mismo tiempo, por su pareja va del 15 al 71 por ciento. "Las mujeres en Japón son las que menos actos violentos de ese tipo han sufrido, mientras que las que más son las que viven en áreas provinciales y rurales", dice el sondeo, que no obstante subraya que en torno al 4 por ciento de las japonesas admitió el pasado año que sufrió violencia de parte de sus compañeros. Esa cifra llega hasta el 54 por ciento en el caso de Etiopía, mientras que en Brasil, la violencia doméstica afecta al 27 por ciento de las residentes en Sao Paulo y al 34 por ciento de las que viven en el estado de Pernambuco (nordeste de Brasil), los dos lugares contemplados en el estudio. De manera general, entre el 4 y el 12 por ciento de las encuestadas dijeron haber recibido maltrato durante el embarazo. El acto de violencia más común contra una mujer es ser golpeada con la mano por su compañero, y ello oscila entre el 9 por ciento de las encuestadas en Japón al 52 por ciento en la ciudad de Cuzco (Perú). Esos dos países también están situados en los dos extremos en cuanto a la definición de experimentar violencia física severa, que se refiere a los golpes, empujones o amenazas con un arma. Así el 4 por ciento de las japonesas reveló que ha sufrido esos daños y entre las peruanas ese porcentaje es del 49 por ciento, mientras que en los demás países va del 13 al 26 por ciento. La relatora de la ONU sobre la violencia contra las mujeres, Yakin Erturk, indica en el documento que esa situación "se considera como un fenómeno universal que persiste en todos los países del mundo y que sus autores son conocidos por sus víctimas". "La violencia en el hogar se considera, demasiado a menudo, como algo 'normal' en muchas sociedades", dice Erturk, quien subraya que ese es un problema "que afecta no sólo a la política, sino también a los derechos humanos". Erturk agregó que este estudio "desafía la percepción de que el hogar es un lugar seguro para las mujeres y demuestra que es en el sitio en donde pueden sufrir más violencia". Agrega, además, que "la ley internacional sobre los derechos humanos es clara: los Estados tienen la obligación de ejercer las debidas diligencias para prevenir, perseguir y castigar la violencia contra las mujeres". Ese tipo de violencia, según la doctora Charlotte Watts, especialista que intervino en el estudio, "parece tener efectos similares sobre la salud y el bienestar de las víctimas cualquiera que sea su lugar de origen, la prevalencia del fenómeno o el contexto cultural o económico". Para atacar el problema los expertos recomendaron a todos los países promocionar la igualdad de género y los derechos humanos entre las mujeres, establecer planes de acción multisectoriales que traten el asunto, reforzar su capacidad de recoger datos o desarrollar programas para prevenir la violencia, entre otros. Además de esta acción, el Gobierno suizo, junto a la Oficina de la ONU para la Asistencia Humanitaria (OCHA) y la Cruz Roja, lanzarátambién una campaña de información pública sobre la violencia contra las mujeres.




