El ex presidente español José María Aznar advierte que no se puede luchar contra el terrorismo sin combatir sus raíces
El ex presidente del Gobierno José María Aznar aseguró que permitir que el terrorismo "nos divida, dejarse tentar por las políticas de apaciguamiento, o intentar explicarlo como una manifestación de otros conflictos es un camino "profundamente equivocado".
El ex presidente del Gobierno José María Aznar aseguró que permitir que el terrorismo "nos divida, dejarse tentar por las políticas de apaciguamiento, o intentar explicarlo como una manifestación de otros conflictos es un camino "profundamente equivocado". En su intervención de presentación de un libro sobre "El secuestro como arma de terrorismo" en Colombia, Aznar advirtió de que los terroristas "aprovecharán todas las oportunidades que encuentren, no para negociar la paz, sino para buscar la continuación de su guerra por otros medios". El ex presidente del Gobierno afirmó también que no se puede luchar contra el terrorismo sin combatir sus raíces ideológicas de odio y totalitarismo" y que, en esta lucha, las víctimas "no son un obstáculo", sino una "fuerza activa". Aznar también planteó que "ante tanta retórica estéril a propósito del terrorismo son las víctimas las que nos devuelven a la realidad" y deben ser escuchadas porque sin ellas "andaremos a ciegas y no valoraremos en toda su gravedad lo que nos estamos jugando". El libro, consistente en una recopilación de testimonios de personas secuestradas por el narcotráfico o la guerrilla colombiana, fue también presentado por el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, quien fue secuestrado por el cártel de Cali y ahora apuesta por el reconocimiento a las víctimas y el apoyo internacional. Santos detalló que, entre 1996 y 2004, ha habido 14.381 secuestros en Colombia y que actualmente permanecen secuestradas entorno a 1.000 personas en ese país andino. El vicepresidente colombiano subrayó que "la primera lección" que han aprendido en su país es "que no hay que ceder espacio alguno" a los secuestradores y terroristas; que hay que afrontar "a tiempo y con decisión" este fenómeno en cuanto surge. Por su parte, José María Aznar argumentó que "frente al terrorismo no cabe ningún silencio resignado" por que el silencio "alimenta la impunidad" de los terroristas, "condena a una sociedad a vivir en el miedo" y supone la "sumisión resignada de la libertad ante la violencia". Aseguró que la "imagen mitificada del guerrillero idealista es una caricatura sangrante", ya que los terroristas no son "portavoces equivocados de causas nobles, ni personas que optan por medios condenables para fines legítimos". Según Aznar, el terrorismo, tanto el totalitarista revolucionario de las FARC colombianas como el nacionalista étnico de ETA, son "credos del odio" que constituyen "la peor herencia de los totalitarismos" del siglo pasado. Por ello, dijo, "entrar en el juego de las coartadas que propone el terrorismo, permitir que nos divida, dejarse tentar por las políticas de apaciguamiento o disolver el problema explicándolo como una mera manifestación de otros conflictos es un camino profundamente equivocado". Aznar insistió en que "el terrorismo no nos plantea un problema de cómo hacer la paz, sino de cómo garantizar la libertad", y por ello defendió la "fuerza de la democracia para derrotarlo; una democracia consciente de sus valores y decidida a no transigir con sus enemigos".




