Crecen las voces de rechazo en EEUU a las declaraciones de predicador que pide matar al presidente Hugo Chávez
Funcionarios del Gobierno, expertos y líderes religiosos estadounidenses han condenado la incitación del predicador evangélico Pat Robertson a asesinar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un duro crítico de Estados Unidos
Funcionarios del Gobierno, expertos y líderes religiosos estadounidenses han condenado la incitación del predicador evangélico Pat Robertson a asesinar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un duro crítico de Estados Unidos. Sin embargo, 24 horas después de que el fundador de Coalición Cristiana, un grupo religioso de ultra derecha, señalase el lunes que Chávez es un "peligro terrorífico" para EEUU, la Casa Blanca no había emitido una condena a los comentarios de Robertson. Quienes sí lo hicieron fueron el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack. En una referencia a Irak y a la intervención militar para derrocar al gobernante iraquí Sadam Husein, Robertson dijo que "no necesitamos otra guerra de 200.000 millones de dólares para deshacernos de un dictador". Y acerca de denuncias hechas por Chávez sobre una conspiración estadounidense para eliminarlo, Robertson agregó: "Si él cree que estamos tratando de asesinarlo, pienso que deberíamos hacerlo (...) sería mucho más barato que iniciar una guerra". Rumsfeld rechazó los comentarios del predicador evangelista y ex candidato a la presidencia de EEUU en las elecciones de 1992, al señalar que fueron emitidas "por un ciudadano privado". "Los ciudadanos privados dicen ese tipo de cosas todo el tiempo", añadió Rumsfeld al restar importancia a Robertson. McCormack a su vez reiteró que Robertson es un ciudadano privado que emitió comentarios "inadecuados". "Cualquier acusación o cualquier idea de que estemos proyectando alguna acción hostil contra Venezuela o contra el Gobierno venezolano (...) no tiene ningún fundamento", añadió McCormack. En un típico día de verano carente de grandes noticias, las declaraciones de Robertson fueron repetidas por los canales de la televisión de EEUU y analizadas por expertos quienes coincidieron en que fueron inadecuadas. Según Jim Nuncikowski, experto en asuntos internacionales de la cadena de televisión CNN, las declaraciones de Robertson son inaceptables. Tim Padgett, otro experto de CNN, aseguró que en última instancia los comentarios del predicador sólo servirán para elevar la figura de Chávez en su enfrentamiento con Estados Unidos. El líder religioso y político del Partido Demócrata Jesse Jackson repudió las declaraciones e instó a la Casa Blanca a condenarlas. Los comentarios de Robertson en su programa "El Club de los 700" son "moralmente degenerados", dijo Jackson, quien manifestó que el presidente de EEUU, George W. Bush, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, "no pueden mantenerse en silencio". Una solicitud similar planteó el embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Alvarez, quien dijo en una declaración que los comentarios de Robertson, a quien calificó como un estrecho aliado de Bush, "exigen la más fuerte condena por parte de la Casa Blanca". En Caracas, el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, señaló que el Gobierno de Venezuela espera una respuesta de Washington a las "declaraciones terroristas" emitidas por Robertson. "La pelota está en el tejado de Washington. La respuesta que den el Gobierno y las instituciones de EEUU a esta declaración criminal pondrá a prueba su discurso antiterrorista", dijo Rangel. Para el embajador de Venezuela ante la ONU, Fermín Toro Jiménez, las declaraciones de Robertson no causan "asombro ni sorpresa". Según el diplomático, son el reflejo "de un sector político estadounidense que recoge y expresa lacras de una sociedad envilecida y degradada por la violencia y un fundamentalismo de corte fascista". No obstante, indicó que llama la atención "que esta provocación se haya producido en vísperas de la sexagésima Asamblea General de Naciones Unidas" en Nueva York el mes próximo y a la cual Chávez proyecta asistir.




