Familiares de las personas muertas en trágico accidente aéreo viajan a Atenas
Los familiares de los pasajeros del avión chipriota que el domingo se estrelló en el norte de Atenas, viajaron este lunes a la capital griega con la difícil y penosa misión de reconocer a sus allegados entre 121 cadáveres carbonizados. Según fuentes de la compañía afectada, "Helios", 48 de los pasajeros eran niños, aunque fuentes de la Policía redujeron hoy esa cifra a 25
Los familiares de los pasajeros del avión chipriota que el domingo se estrelló en el norte de Atenas, viajaron este lunes a la capital griega con la difícil y penosa misión de reconocer a sus allegados entre 121 cadáveres carbonizados. Alrededor de un centenar de personas partieron sobre las 10:00 horas del aeropuerto de Larnaca, 24 horas después de que despidieran allí mismo a sus parientes con un "feliz vuelo, felices vacaciones". Según fuentes de la compañía afectada, "Helios", 48 de los pasajeros eran niños, aunque fuentes de la Policía redujeron hoy esa cifra a 25. El ministro chipriota de Transportes, Charis Thrasou, anunció que hará pública la lista definitiva de fallecidos, en la que al parecer hay 104 ciudadanos chipriotas, cuatro griegos, un turco-chipriota y 12 personas cuya edad y nacionalidad aún no se hadeterminado. "Mi hija, mi nieta de cuatro años. No puedo hablar... mis hijos han muerto", decía entre sollozos Themis Chadjisavva antes de embarcar, con el corazón compungido, en el vuelo especial fletado por la aerolínea de bandera chipriota. "No se qué que tengo que hacer. Creo que me harán un examen de ADN", proseguía confusa, vestida de negro riguroso, mientras algunos de sus familiares la sostenían para que tomara el avión. Tras ella, cubierta toda la fila por una manto de tristeza y rabia contenida, hombres y mujeres abordaban el aparato asistidos por un grupo de cuatro psicólogos. "Mi hija, de 27 años, iba de vacaciones con sus amigos. Es un dolor tan enorme. Ya sé que será difícil reconocerla, pero no nos queda más remedio que ir", declaraba Anna Onisoforou, aturdida por la desesperación Más atrás, en medio de la fila, la voz ruda de Kiriakos Kyriakou se alzó como centella y reclamó un castigo ejemplar para "Helios", la compañía dueña del aparato siniestrado. "Una familia entera. Cinco miembros. Tres hijos. Las compañía tiene la responsabilidad", gritó, sin que su exabrupto encontrara eco entre los rostros abatidos. El boeing 373/800 de la aerolínea privada "Helios", especialista desde 1999 en vuelos baratos, se estrelló el domingo contra el monte Ossobos, a unos 60 kilómetros al norte de Atenas, al parecer a causa de un fallo técnico. A espera de conocer el registro de las dos cajas negras, ya recuperadas, las hipótesis apuntan a una avería en el sistema de refrigeración, que habría originado una despresurización de la cabina. La consiguiente falta de oxígeno y el frío en el interior del aparato habría matado por congelación y asfixia a la mayoría de los pasajeros y tripulantes antes de que el avión se precipitara en el norte de Atenas. La tesis quedó reforzada anoche tras el trágico relato de la madre del copiloto grecochipriota. "En dos ocasiones mi hijo me habló de los problemas que tenía el aparato", explicó la mujer a uno de los canales de televisión locales. "No vueles, hijo mío, le contesté, pero el me respondió: el lunes vuelvo, no te preocupes mamá, que estaremos con toda la familia juntos. Ahora regresará en un féretro y sus cuatro hijos quedarán huérfanos", agregó. La compañía ha negado que existieran esos fallos, pero fuentes de la investigación aseguran que en el historial técnico del aparato, cedido a "Helios" por la aerolínea de bandera egipcia "Egyptair", existen reparaciones por averías similares tras vuelos a Londres y Varsovia. El testimonio de la madre del copiloto complementa la declaración de los dos pilotos de los cazabombarderos griegos que se colocaron al lado del boeing cuando éste ingresó en el espacio aéreo sin pedir autorización a la torre de control en Atenas. Según su relato, el capitán de la nave, al parecer de origen alemán, no estaba en la cabina, el copiloto yacía inconsciente en su asiento y las máscaras de oxígeno que caen automáticamente cuando la cabina sufre una despresurización colgaban del techo. Además, existe el mensaje desesperado enviado por un pasajero a un amigo a través del teléfono, en el que aseguraba "hace mucho frío. Estamos congelados. Adiós amigo".




