El presidente de Perú Alejandro Toledo, pide la renuncia de todo su gabinete
La decisión de nombrar al controvertido Fernando Olivera como canciller ha desatado una crisis política en Perú y amenaza con desacreditar aún más al presidente Alejandro Toledo, que inició este mes el último año de su mandato presidencial
La decisión de nombrar al controvertido Fernando Olivera como canciller ha desatado una crisis política en Perú y amenaza con desacreditar aún más al presidente Alejandro Toledo, que inició este mes el último año de su mandato presidencial. Pese a la oposición de la mayoría del Gabinete y del propio partido gobernante, Perú Posible, el ex embajador en España, con una carrera política marcada por la controversia, tomó el jueves posesión como titular de Relaciones Exteriores, En consecuencia, dimitieron de forma irrevocable el presidente del Consejo de Ministros, Carlos Ferrero; el popular ministro de Vivienda, Carlos Bruce; y el miembro del Consejo Consultivo del Ministerio de Relaciones Exteriores Alejandro Deustua. Atrapado por estas dimisiones, el presidente Toledo salió al paso y pidió públicamente a todos sus ministros que renunciaran a sus cargos para así constituir un nuevo gabinete y dar oportunidad a aquellos que quieran postular a las elecciones del año próximo. Los analistas coinciden en que con esta maniobra Toledo quiso hacer ver que todas las dimisiones iban dirigidas a preparar las candidaturas, pero la realidad es que no calculó las consecuencias del nombramiento de Olivera, por lo que se vio obligado a pedir la renuncia de todo el gabinete. "Ha sido un error poner a Olivera de canciller porque tiene demasiadas resistencias dentro y fuera del Gobierno", manifestó a EFE el analista Santiago Pedraglio, quien consideró además que Toledo "ha caído en su propia trampa". "En general, todo cambio de gabinete se hace para recuperar credibilidad, para dar expectativas a la población, para superar el normal desgaste en un país como Perú, políticamente difícil; pero a un Gobierno no se le puede quitar el poco oxígeno que le queda", agregó el sociólogo y catedrático de la Universidad Católica. Pedraglio, que calificó de "crisis" la situación creada en Perú tras el nombramiento de Olivera y la renuncia de Ferrero, dijo que Toledo cometió "un error de cálculo" que se traducirá en una pérdida de la popularidad del mandatario durante su último año de Gobierno. Toledo cuenta en la actualidad con un apoyo popular del 18 por ciento, tasa que en sus momentos más difíciles, en 2003 y 2004, estuvo en el seis por ciento. De la misma opinión se mostró el también analista y director del diario "Perú 21", Augusto Alvarez Rodrich, quien declaró a EFE que "Toledo apostó por Olivera y no previó que esto iba a malograr la relación con su gabinete, con su partido y con la opinión publica". "El presidente no calculó las consecuencias y si lo hizo, no le importó", subrayó Alvarez Rodrich. Ambos analistas se mostraron de acuerdo en que el siguiente paso es resolver la crisis abierta y nombrar a un nuevo presidente del Consejo de Ministros. Al parecer, el primero en la lista a propuesta de Toledo, el congresista Henry Pease, se habría negado a ocupar el puesto también por sus discrepancias con Olivera. "Es normal que Pease no acepte, hubiera aceptado probablemente si él hubiera sido 'premier' sin Olivera", opinó Santiago Pedraglio, quien como Alvarez Rodrich cree en la posibilidad de que el nuevo canciller ocupe también la Presidencia del Consejo de Ministros, "aunque exacerbaría aún más la relación del Gobierno con la opinión pública". Sin duda, Pease, sociólogo, escritor y ex teniente de alcalde de Lima por Izquierda Unida, además de antiguo colaborador de Toledo, hubiera sido la mejor opción para dirigir con holgura y discreción la última etapa de este Gobierno. Pero el director del diario "Perú 21" y comentarista de diversos medios periodísticos dejó claro que ocupe quien ocupe la Presidencia del Consejo de Ministros, "el verdadero 'premier' de este gabinete es Olivera". De acuerdo con los expertos consultados por EFE, el presidente peruano, Alejandro Toledo, debería decidir en dos o tres días a lo sumo quien será su primer ministro, para así cerrar un herida abierta a ocho meses de las elecciones y a un año de ceder la Jefatura del Estado.




