Dura reprimenda de Ecuador a Colombia por la situación fronteriza
El canciller de Ecuador, Antonio Parra Gil, hizo una dura reprimenda a su colega de Colombia, Carolina Barco, a quien reclamó más atención en la frontera común y medios alternativos a la fumigación para acabar con los cultivos de coca
El canciller de Ecuador, Antonio Parra Gil, hizo una dura reprimenda a su colega de Colombia, Carolina Barco, a quien reclamó más atención en la frontera común y medios alternativos a la fumigación para acabar con los cultivos de coca. Parra se reunió a puerta cerrada con Barco, a la que recordó, en un discurso de bienvenida a Quito, que la política exterior ecuatoriana es "soberana" y responde al bienestar de la nación. En la reunión, que se produce en un momento de tensión en las relaciones bilaterales, Parra recalcó ante Barco que "no existe un efectivo control" de la zona fronteriza por parte de Colombia, lo que produce "graves efectos" en la seguridad de Ecuador, según una copia del discurso entregado a los periodistas. "Tampoco tenemos duda de que la presión que el Ejército colombiano ejerce contra las fuerzas irregulares de ese país, sin una estrategia de contención en su propia frontera, nos perjudica", anotó Parra Gil en el Palacio de Najas, sede de la Cancillería. Lo único que trascendió a la prensa de la reunión entre ambos cancilleres son las duras palabras de Parra Gil. Antes, en escuetas declaraciones, Barco había señalado que llegaba a Quito a conversar "muy fraternalmente". "Es fácil concluir que la estrategia colombiana trae como consecuencia obligarnos a afrontar el ingreso de miembros de las fuerzas irregulares que actúan en su territorio, lo que incrementará los incidentes en la frontera común, así como los niveles de violencia", afirmó el canciller ecuatoriano. Parra Gil puntualizó que Ecuador ha hecho su parte en cuanto a seguridad, al enviar a la frontera, de unos 640 kilómetros de extensión, a alrededor de 12.000 policías y militares, "a un alto costo, sin que exista presencia militar del lado colombiano". "El peso del control fronterizo recae sobre Ecuador", dijo. El canciller también se refirió a los desplazados por la violencia y dijo que no sólo se trata de colombianos, sino que hay ecuatorianos de la zona fronteriza que se han ido al interior del país. Parra Gil recordó que se han suscrito varios instrumentos con Colombia para afrontar esos problemas, pero -aseguró- Bogotá "no" ha cumplido. El ministro ecuatoriano propuso la creación, en un mes, de una comisión permanente diplomático-militar a nivel de viceministros para que realicen un seguimiento de los compromisos adquiridos por los dos gobiernos en materia política y de seguridad. De igual manera, pidió la adopción "inmediata" por parte de Colombia de una estrategia de contención, "para evitar que las fuerzas irregulares de ese país ingresen" en Ecuador. Asimismo, el canciller solicitó "la aplicación de medidas para el control efectivo de la frontera sur" de Colombia, con especial énfasis en los pasos ilegales, y pidió el establecimiento de un puesto de control colombiano en el puente sobre el río San Miguel, frontera natural entre ambas naciones andinas. Al referirse a las fumigaciones aéreas con glifosato sobre las plantaciones de coca en territorio colombiano, Parra Gil subrayó la "preocupación" del Gobierno de Ecuador por el daño que ese producto hace a los habitantes, animales y plantaciones de este país. El canciller sustentó sus aseveraciones en estudios de una Universidad de Colombia, así como de organizaciones ecologistas de Ecuador, y recordó que los habitantes de la zona han planteado informar del hecho a Naciones Unidas. El Gobierno de Colombia esgrime un estudio de la Comisión Interamericana contra el Abuso de Drogas (CICAD) para afirmar que el herbicida glifosato no causa daños a las personas, pero Parra Gil dijo hoy que la propia Universidad Nacional de Colombia ha cuestionado ese informe. Las normas internas e internacionales apuntan a que, "cuando existan dudas sobre los efectos en el ambiente de la utilización de una sustancia química, ésta debe ser suspendida mientras se realizan análisis y estudios que demuestren que es inocua para los ecosistemas, incluido en ellos esencialmente el ser humano", dijo. El canciller manifestó su confianza en que se acuerde la aplicación de mecanismos alternativos de erradicación de la coca en una franja de diez kilómetros de ancho en el lado colombiano de la frontera, donde se puede fumigar manualmente.




