Homenaje a las víctimas fue exaltación de la diversidad de Londres
Decenas de miles de personas se concentraron bajo un fuerte calor, en la plaza londinense de Trafalgar para rendir un emocionado y sereno homenaje a las víctimas de los atentados del pasado día 7 y exaltar, a la vez, la diversidad de la capital británica
Decenas de miles de personas se concentraron bajo un fuerte calor, en la plaza londinense de Trafalgar para rendir un emocionado y sereno homenaje a las víctimas de los atentados del pasado día 7 y exaltar, a la vez, la diversidad de la capital británica. El lugar más simbólico de la ciudad; escenario de acontecimientos casi siempre alegres, como la celebración del Fin de Año, o donde la gente se congregó el pasado día 6, la víspera de los atentados, para asistir en directo a la designación de Londres como sede de los Juegos Olímpicos de 2012, fue hoy un lugar de recogimiento y meditación, y eminentemente multicultural. Bajo el lema "Londres Unido", personas de todas las razas, religiones y procedencias, cuyo único nexo es residir en esta ciudad o simplemente pasar por ella, decidieron congregarse en una vigilia, en la que pronunciaron unas palabras, entre otros, el propio alcalde de la capital británica, Ken Livingstone, o el presidente del Comité de los Juegos de 2012, Sebastian Coe. Livingstone dijo que cualquiera que haya vivido en Londres estos últimos días tendrá en la mente la desenfadada alegría con que la ciudad acogió la designación como sede de los Juegos Olímpicos y los terribles acontecimientos que se desencadenaron al día siguiente, 7 de julio, cuando cuatro bombas en tres estaciones de metro y un autobús urbano causaron al menos 53 muertos y 700 heridos. "Dentro de siete años, cuando comiencen los Juegos, y estemos en el estadio olímpico, mientras vemos el desfile de los 200 equipos participantes, que vienen de todas las naciones del mundo, estarán allí los que resultaron dañados pero sobrevivieron y también los parientes de quienes fallecieron" en la tragedia, afirmó Livingstone. "Nuestras heridas cicatrizarán pero no olvidaremos; las víctimas nunca serán olvidadas", subrayó Livingstone, quien declaró a la multitud: "me siento orgulloso de ser vuestro alcalde". Sebastian Coe, uno de los más grandes mediofondistas de la historia del atletismo (medalla de oro en 1.500 en Moscú'80 y Los Angeles'84) y Caballero del Imperio Británico, fue contundente en su alocución: "Así como seguimos adelante, nunca olvidaremos a quienes sufrieron tanto el pasado jueves. Nuestros esfuerzos y nuestras acciones en los próximos siete años están dedicados a ellos, y a la siguiente generación, porque los Juegos Olímpicos, realmente, no son para nosotros, sino que su verdadero sentido radica en ellos, en esa próxima generación", manifestó Coe. El veterano periodista Trevor McDonald, uno de los más prestigiosos presentadores de la televisión británica, intervino para decir que "estoy orgulloso de declararme a mí mismo ciudadano de Londres; Londres es una ciudad símbolo de modernidad y universalidad. En los buenos y en los malos tiempos, el espíritu de Londres ha permanecido inalterado." "Ninguna adversidad; ningún problema, podrá cambiar ese espíritu. Londres saldrá fortalecida de todo esto", afirmó McDonald. El secretario general de los sindicatos británicos (Trade Union Congress, TUC), Brendan Barber, manifestó que "en el mundo del sindicalismo se dice que la unidad es la fuerza. Hoy, cualquiera que sea nuestra tendencia, estamos aquí para afirmar nuestra unidad y esa unidad nos da fuerza a cada uno de nosotros." El presidente del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, Isqbal Saqranie, quien comenzó su alocución con las palabras de ritual - "en el nombre de Dios, el Clemente, el Compasivo" -, dijo que "el Islam es una religión que predica la paz y la tolerancia" y subrayó que "no debemos dejarnos dividir por el mal". Por su parte, el obispo anglicano de Londres, Richard Chartres, puso de manifiesto que las víctimas "no eran judíos, cristianos, musulmanes, hindúes o sijs; las víctimas eran londinenses". El arzobispo de Westminster y cabeza de la jerarquía católica de Inglaterra y Gales, el cardenal Cormac Murphy O'Connor, dijo que, con su actitud, "Londres está derrotando al terror. Esa es su respuesta." El rabino jefe de la capital británica, Jonathan Sacks, pidió a la población que "permanezca unida en el dolor", al tiempo que expresó su convicción y su creencia en "la diversidad, y en lo que ésta nos aporta"; e indicó que "no hay ninguna razón que justifique la violencia." En la vigilia intervinieron también representantes de los Bomberos de Londres, cuyo papel fue clave en las tareas de rescate de las víctimas, así como de la Policía y también de los conductores del Metro y de los autobuses de la ciudad, uno de los espacios más concurridos por los habitantes de cualquier gran urbe y que, precisamente por eso, fueron el objetivo de los terroristas.




