Antonio Villaraigosa asume como primer alcalde hispano de Los Ángeles
Antonio Villaraigosa tomó posesión de su cargo como primer alcalde hispano de Los Angeles desde 1872, con un llamamiento a la unidad y al progreso de la ciudad. "Soñemos juntos", pidió insistentemente en su discurso inaugural a todos los habitantes de Los Angeles, ciudad de la que se ha convertido en su 41 alcalde
Antonio Villaraigosa tomó posesión de su cargo como primer alcalde hispano de Los Angeles desde 1872, con un llamamiento a la unidad y al progreso de la ciudad. "Soñemos juntos", pidió insistentemente en su discurso inaugural a todos los habitantes de Los Angeles, ciudad de la que se ha convertido en su 41 alcalde. Aunque no entró en detalles sobre las soluciones, Villaraigosa, de 52 años, no dejó de mencionar ninguno de los problemas de la segunda ciudad más importante en Estados Unidos. El nuevo edil hizo referencia al problema educativo, "donde un tercio de nuestros estudiantes dejan la escuela", y a la precaria calidad de vida de muchos en "una urbe con la mayor población de personas sin hogar". También se refirió a los problemas de seguridad o a los grandes embotellamientos que vive una urbe necesitada de transporte público y policía. Pero todas las frases del nuevo alcalde comenzaron con el deseo de que los residentes de Los Angeles sean capaces de "soñar juntos" y "sueñen a lo grande". "Los Angeles es sinónimo de grandes sueños", insistió Villaraigosa, quien en todo momento recordó que quiere ser "el alcalde de todos". "Soy la prueba de que Estados Unidos es el país de las oportunidades y la libertad", aseguró en castellano, en recuerdo a sus orígenes hispanos. La ceremonia de toma de posesión de Villaraigosa fue hoy la mejor muestra de la importancia de su victoria electoral el pasado mayo. A ella asistieron destacadas figuras de la política en Estados Unidos, así como representantes mexicanos y de El Salvador, interesados por el rumbo que tomará una ciudad donde, de sus 3,7 millones de habitantes, el 46,5 por ciento es de origen hispano. Junto al nuevo alcalde estuvieron entre otros el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y el ex vicepresidente estadounidense Al Gore. El juez federal Stephen Reinhart se permitió bromear cuando le tomó el juramento a Villaraigosa. "No hace tanto no pude pronunciar tu nombre" pero "ahora todos conocen el nombre de Villaraigosa", rubricó jocoso. El acto contó con el interés patente de la prensa internacional y a él asistió todo aquel deseoso de ver su nombre unido al auge político de la comunidad hispana en California y en Estados Unidos. De hecho al acto asistieron tanto el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, como el aspirante a ese cargo, Fernando Ferrer, de origen puertorriqueño y quien se ha descrito como "el Antonio Villaraigosa del este" de EEUU. Como insistió durante toda su campaña electoral, Villaraigosa reiteró hoy que quiere ser el "alcalde de todos" pero recordó que hay que ser fiel a la identidad de cada uno. "Les pido que recuerden de donde proceden y piensen hacia donde vamos", sugirió a lo habitantes de esta amalgama de ciudad. Su meta es un urbe que supere sus diferencias, sus tensiones raciales, sus problemas de tráfico, seguridad, educativos y de medio ambiente, aunque Villaraigosa no entró hoy en detalles sobre cuáles serán las medidas a tomar. "Los Angeles siempre estará al frente", subrayó Villaraigosa antes de mencionar que su madre, la fallecida Natalia Delgado, le hubiera dicho la noche de su elección: "No declares victoria, declara tus metas". La ceremonia de investidura de Villaraigosa comenzó temprano con un acto religioso multiconfesional en la catedral de Nuestra Señora de Los Angeles, diseñada por el arquitecto español Rafael Moneo. De allí, Villaraigosa y el resto de los presentes se dirigieron a pie hacia el Ayuntamiento, donde tuvo lugar la toma de posesión y el discurso del nuevo alcalde. Schwarzenegger fue abucheado por parte de los presentes, hasta el punto de que Villaraigosa tuvo que llamar al orden a sus seguidores recordándoles que "hoy será un día civilizado". Por contra, Villaraigosa recibió numerosas muestras de apoyo de los congregados, por debajo de los 15.000 que habían previsto los organizadores pero suficientes para convertir el corazón de Los Angeles en una fiesta en la que los sonidos más escuchados fueron la música mariachi y los gritos en español de "`Antonio, Antonio!".




