Desde hoy el Reino Unido asume la presidencia de la UE
El Reino Unido comienza hoy su turno de presidencia de la Unión Europea en un período de incertidumbre y con un primer ministro a la cabeza que divide a los europeos con sus propuestas de reforma radical de las ayudas agrícolas
El Reino Unido comienza hoy su turno de presidencia de la Unión Europea en un período de incertidumbre y con un primer ministro a la cabeza que divide a los europeos con sus propuestas de reforma radical de las ayudas agrícolas. El laborista Tony Blair asume con la presidencia el doble desafío de hacer frente a una doble crisis: la provocada por el reciente rechazo francés y holandés de la Constitución europea, actualmente en la vía muerta, y la falta de acuerdo sobre un nuevo presupuesto comunitario. El Gobierno británico condiciona cualquier acuerdo sobre el presupuesto a una reforma a fondo de la Política Agrícola Común (PAC), que se traga el 40 por ciento del gasto comunitario aun cuando ese sector sólo representa en torno al 5 por ciento de la población europea. La reforma de la PAC es además la condición que pone también Londres para aceptar el mínimo retoque al llamado cheque británico: la multimillonaria rebaja de su contribución anual al presupuesto comunitario lograda en su día por la primera ministra conservadora, Margaret Thatcher. El Gobierno de Tony Blair ha empleado toda su artillería verbal los últimos días para atacar la Política Agrícola Común, defendida a machamartillo por el presidente francés, Jacques Chirac. Así, el ministro de Finanzas, Gordon Brown, denunció esta semana como pura "hipocresía" que los países ricos proclamen querer ayudar a Africa mientras mantienen sus costosas subvenciones agrícolas e impiden a los agricultores de los países pobres competir en condiciones de igualdad. En una reunión con periodistas europeos ayer, jueves, Brown incluso llegó a proponer el año 2010 como una "fecha razonable" para poner fin a ese tipo de ayudas, propuesta que no debe de haber suscitado precisamente entusiasmo al otro lado del canal de La Mancha. El Gobierno británico no ha dudado en aceptar la ayuda de viejos rockeros en su campaña antifrancesa. Así, Bob Geldorf, organizador de los conciertos Live 8 contra la pobreza, que se celebran mañana en varias ciudades de Europa y EEUU, señaló ayer con el dedo acusador a París por no renunciar a una PAC que impide a los productores africanos exportar a Europa. "Es un mecanismo que distorsiona (el comercio). La consecuencia de la Política Agrícola Común es que hay gente muriendo a sólo ocho millas al sur de Europa", dijo Geldorf, que compareció junto al Primer Ministro en un debate por televisión que bajo el título de "Todos los ojos puestos en Tony Blair" se emite hoy a todo el mundo. Las declaraciones, que muchos califican de "populistas" del Primer Ministro y los ministros de su Gobierno como Brown o el titular de Exteriores, Jack Straw, tampoco parecen haber entusiasmado al presidente de la Comisión Europea. José Manuel Barroso, que se entrevista hoy en Londres con Blair, criticó ya el jueves en Dublín el intento del Gobierno laborista británico de vincular dos cosas muy distintas como son la Política Agrícola Común y el cheque británico, sobre el que dijo que Londres tendría que ceder. Si en el actual debate sobre el futuro comunitario hay una cosa clara es que Londres quiere una Europa mucho menos unión política y más zona de libre mercado de lo que desea el eje París-Berlín, aunque el Gobierno laborista califique esa dicotomía de caricatura. A Londres le molesta el exceso de directivas como la que trata de fijar a escala comunitaria un tope para la semana laboral, y la presidencia británica ya ha anunciado que una de sus prioridades será reducir el volumen y la complejidad de la legislación de Bruselas. Un exceso de reglamentación supone un costo muy oneroso para las empresas, no ayuda a la creación de puestos de trabajo y resta competitividad en un mundo cada vez más globalizado. Otro motivo de clara fricción con París, y seguramente también con Berlín, con independencia de quien sea el próximo canciller federal alemán, es el compromiso británico con el ingreso de Turquía en la Unión Europea. Según los partidarios de una Unión más política, cuantos más países formen parte de la familia y más heterogéneos sean, menos posibilidades habrá de que la UE llegue a formar un bloque políticamente compacto capaz de hablar con una sola voz en el diálogo transatlántico y de plantarle cara a EEUU si las circunstancias lo requirieran.




