Bush defiende su estrategia y vincula la violencia en Irak con Al Qaeda
Un Bush en sus momentos más bajos de popularidad, y con un 52 por ciento de estadounidenses que cree un error esa guerra, pronunció en la noche del martes, en la base militar de Fort Bragg (Carolina del Norte) un discurso con el motivo oficial de conmemorar el aniversario de la devolución de la soberanía a Irak
El presidente de EEUU, George W. Bush, pidió paciencia al país para ganar la guerra en Irak, en un esperado discurso a la nación en el que quiso resaltar una conexión entre la violencia en Irak y la red terrorista Al Qaeda. Un Bush en sus momentos más bajos de popularidad, y con un 52 por ciento de estadounidenses que cree un error esa guerra, pronunció en la noche del martes, en la base militar de Fort Bragg (Carolina del Norte) un discurso con el motivo oficial de conmemorar el aniversario de la devolución de la soberanía a Irak. Pero en la práctica, de lo que se trataba era de defender su estrategia frente a la escalada de la violencia en Irak, que ha provocado la muerte a más de 200 soldados estadounidenses desde abril, o a más de 1.740 desde el comienzo de la guerra. Aunque la Casa Blanca había prometido que el discurso, de casi media hora de duración, sería "nuevo" y "muy específico", el texto no contuvo nada novedoso. Quizás uno de los aspectos más llamativos del discurso fueron las constantes referencias a los atentados del 11 de septiembre de 2001, que si el año pasado se multiplicaron durante la campaña electoral hacía meses que no se prodigaban tanto. Hasta media docena de veces mencionó Bush esos ataques en la media hora que duró su discurso. Aunque tuvo buen cuidado en no relacionar directamente los atentados con el régimen de Sadam Husein -nunca se ha demostrado una conexión entre el ex presidente y los autores del 11-S-, sí describió a Irak como el "frente central" en la guerra contra el terrorismo. "Para completar la misión, impediremos que la red Al Qaeda y otros terroristas extranjeros conviertan Irak en lo que era Afganistán con los talibán, un santuario para los terroristas", afirmó Bush. Según Bush, "el único camino por el que nuestros enemigos pueden tener éxito es si olvidamos las lecciones" de ese día y "dejamos a los iraquíes en manos de gente como (Abu Musab) al-Zarqaui (presunto eslabón de la red terrorista Al Qaeda en Irak), y si ponemos el futuro de Oriente Medio en manos de gente como Bin Laden". "Por el bien de la seguridad de nuestro país, eso no pasará mientras yo esté al frente", prometió. El presidente sí admitió, quizá más francamente que nunca, las dudas que suscita la gestión en Irak y que la tarea que queda por delante es "difícil" y "dura". Pero también matizó que aunque los progresos que se han logrado son "desiguales", siguen siendo "progresos". Por ello, y pese a las imágenes de violencia que las televisiones retransmiten a diario, el sacrificio al que Estados Unidos se está sometiendo no sólo "merece la pena", sino que es "vital" para su seguridad, afirmó. "Estamos eliminando una fuente de violencia y de inestabilidad", insistió el presidente, quien dejó claro que no piensa variar el rumbo y EEUU mantendrá su presencia "mientras hagamos falta". Esto es, según precisó, mientras los iraquíes levantan un sistema democrático y la coalición internacional adiestra a unas fuerzas de seguridad capaces de defender el país. Como ha venido haciendo hasta ahora, subrayó que no piensa establecer un calendario para la retirada de los cerca de 140.000 soldados destacados en Irak, al considerar que eso desalentaría a los iraquíes y permitiría a los terroristas simplemente sentarse y esperar a su marcha. El presidente también dejó claro que, por el momento, tampoco se plantea aumentar el número de soldados. Aunque no lo descartó tajantemente, y matizó que atenderá las recomendaciones de los mandos militares, opinó que enviar más soldados puede lanzar el mensaje erróneo de que EEUU piensa quedarse para siempre y puede desmoralizar a las tropas iraquíes, que no tendrían incentivos para hacerse cargo de su propia defensa. Aunque Bush no ofreció argumentos nuevos, y básicamente se limitó a pedir paciencia al electorado, los primeros indicios apuntan a que el discurso ha tenido efecto. Una encuesta relámpago dada a conocer por la cadena de televisión CNN indica que el 46 por ciento de los estadounidenses que escucharon al presidente acogieron "muy positivamente" el discurso, frente a un 28 por ciento que lo consideró "negativamente". Y si el 58 por ciento de los ciudadanos, antes del discurso, se declaraba partidario de mantener las tropas en Irak por el momento, esa cifra, tras la intervención presidencial, se elevaba al 70 por ciento, según la CNN.




