Bush defiende la estrategia sobre Irak en medio de la mayor caída de su popularidad
El presidente de EEUU, George W. Bush, se dirigirá este martes a la nación para defender su estrategia en Irak ante su caída en las encuestas de popularidad, motivada en buena parte por la escalada de la violencia en el país árabe. El mandatario pronunciará su discurso en la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, a las 20,01 hora local y la Casa Blanca ha pedido a las principales emisoras de televisión que se conecten
El presidente de EEUU, George W. Bush, se dirigirá este martes a la nación para defender su estrategia en Irak ante su caída en las encuestas de popularidad, motivada en buena parte por la escalada de la violencia en el país árabe. El mandatario pronunciará su discurso en la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, a las 20,01 hora local y la Casa Blanca ha pedido a las principales emisoras de televisión que se conecten. A juzgar por las últimas declaraciones públicas de altos cargos como el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, o el propio Bush, el discurso puede confirmar un giro en la actitud de Washington, y admitir que los soldados de EEUU no serán los que pongan fin a la resistencia en Irak, una tarea que puede prolongarse varios años y acabará siendo responsabilidad de las fuerzas iraquíes. Hasta ahora, la línea oficial venía siendo representada por las palabras del vicepresidente Dick Cheney, quien asegura que la insurgencia se encuentra en "sus últimos estertores". EEUU y el Reino Unido han reconocido estos últimos días la existencia de conversaciones con esos insurgentes. El motivo del discurso, según la Casa Blanca, que promete que el texto será "nuevo" y "muy específico", es conmemorar el primer aniversario de la devolución de la soberanía a Irak. Pero la comparecencia del presidente ante el país es la última de una serie de alocuciones públicas suyas y de los "pesos pesados" del Gobierno, entre los que se incluyen también la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, o Rumsfeld, durante las últimas dos semanas para defender el plan de Bush en Irak. Esa campaña de relaciones públicas coincide con un descenso en las encuestas de la popularidad de esa guerra. El 52 por ciento de los estadounidenses considera que su país no debió de haber invadido Irak. La popularidad del propio Bush se encuentra en los momentos más bajos desde su elección en 2000, al contar con la aprobación de sólo el 41 por ciento de los ciudadanos. Según el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, "se trata de un momento crítico en Irak: los terroristas quieren debilitar nuestra determinación y minar nuestra voluntad, y saben que no pueden ganar a menos que abandonemos nuestra misión antes de completarla". Bush, indicó su portavoz, presentará una estrategia doble, en el campo militar y en el campo político. De lo apuntado por McClellan, puede deducirse que esa estrategia doble se resume en una sola palabra: "paciencia". En el campo militar, el gobernante defenderá, según el portavoz, "la necesidad de seguir entrenando y equipando a las fuerzas iraquíes para que se puedan defender a sí mismas y nuestras tropas puedan regresar". En el campo político, expondrá que Washington seguir "haciendo todo lo que pueda" para apoyar a los iraquíes hasta que logren logren "una democracia duradera", señaló McClellan. Estados Unidos mantiene cerca de 140.000 soldados en Irak y en las últimas semanas han aumentado las voces, incluso entre los legisladores republicanos, a favor del regreso de esas tropas a su país. Esas voces coinciden con un aumento de la violencia en Irak, que desde la toma de posesión del nuevo Gobierno, en abril, se ha cobrado la vida de más de 200 militares estadounidenses y más de un millar de iraquíes. En total, desde el comienzo de la guerra en Irak en marzo de 2003 han muerto más de 1.740 soldados estadounidenses y más de 13.000 han resultado heridos en ese país árabe. En una rueda de prensa este lunes, Rumsfeld afirmó que la derrota de los insurgentes es una tarea que puede durar un largo tiempo y de ella tendrán que hacerse cargo las fuerzas de seguridad iraquíes. Los rebeldes "serán derrotados por el pueblo y el Gobierno iraquíes y con el apoyo de los ciudadanos al decidir que no es así como quieren vivir", aseguró el secretario de Defensa. En declaraciones en Londres, el nuevo primer ministro iraquí, Ibrahim al Yafari, opinó que la presencia de las tropas de EEUU podría dejar de ser necesaria en dos años.




