Tony Blair se presenta como el impulsor de una nueva Europa
El primer ministro británico, Tony Blair, se presentó hoy como el impulsor de una nueva idea de Europa, que rechaza enfrentamientos entre "los que desean sólo un mercado libre y los que creen en un proyecto político" que vaya más allá
El primer ministro británico, Tony Blair, se presentó hoy como el impulsor de una nueva idea de Europa, que rechaza enfrentamientos entre "los que desean sólo un mercado libre y los que creen en un proyecto político" que vaya más allá. "Yo nunca aceptaré una Europa que sólo sea un mercado", insistió Blair en el Parlamento Europeo, adonde acudió para presentar las prioridades de la presidencia de la UE que inicia el 1 de julio. Con un discurso brillante y conciliador que apuesta por la renovación y el cambio, el "premier" británico intentó deshacerse de la visión que le presenta como el causante de la crisis que vive la UE tras haberse opuesto la semana pasada a un acuerdo sobre las perspectivas financieras de la Unión (2007-2013). "El debate sobre Europa no tiene que hacerse con un cruce de insultos o en términos personales, sino con un intercambio sincero de ideas", señaló Blair. "Yo soy un europeísta apasionado", apuntó. "Si nos replegamos en posiciones europeas que por el hecho de repetirlas parecen mas relevantes, corremos el riesgo de fracasar. No estamos en el momento de apuntar con el dedo a los que quieren cambiar Europa llamándoles traidores", argumentó Blair en un discurso más centrado en la defensa de las críticas que recibe que en iniciativas concretas. En su opinión, una nueva estrategia conducirá a que los ciudadanos comprendan mejor el trabajo de sus líderes, ya que ahora están diciendo "no" a la dirección en la que avanza Europa, que se refleja en el "no" a la Constitución. El primer ministro se defendió después de otras críticas, como su intransigencia respecto al "cheque británico" o la eliminación de la Política Agraria Común (PAC). "Soy el único líder británico que está dispuesto a negociar" y a "iniciar un proceso que nos lleve a un presupuesto más racional". Añadió que sin el "cheque británico" su país contribuiría 15 veces más a la UE que países similares, y hay que mantenerlo. Para acabar con otra idea que acusa a Londres de defender "la filosofía anglosajona de puro mercado que pisotea a los pobres", Blair negó que pretenda "tirar por la borda" el modelo social europeo, pero opinó que hay que mejorarlo ya que los datos de desempleo e inversiones actuales demuestra que no funciona. Respecto a la ampliación de la UE, Blair consideró que "no hay que verla como una amenaza sino como una oportunidad para crear una Europa más amplia y fuerte", de lo contrario se actuaría sobre una idea del "nacionalismo y la xenofobia". La lucha contra el terrorismo, la droga y la delincuencia, el impulso de varias directivas europeas (servicios, tiempo de trabajo) o del papel de Europa en el mundo fueron las únicas políticas concretas que Blair se comprometió a impulsar durante su presidencia. El presidente del Grupo Popular Europeo, Hans-Gert Poettering, calificó este discurso como "el más intenso" que ha escuchado desde que forma parte del Parlamento. "Aplaudimos que su modelo no es volver a la zona de libre cambio. Si quiere una Europa comunitaria estaremos a su lado", añadió. Martin Shulz, presidente de los socialistas europeos, le dio las "gracias por este discurso tan sincero, que nos ha sentado bien". Sin embargo lamentó que "el Reino Unido se ha quedado en el pelotón de cola" de la UE "justo antes del coche-escoba" y "ahora tiene que ganar todas las etapas para ponerse el maillot amarillo". El liberal Graham Watson opinó que el discurso de Blair "no basta para superar nuestras sospechas" y criticó que defienda nuevos desafíos sin incrementar el presupuesto comunitario. "El periódico (francés) 'Le Monde' decía que usted es el nuevo hombre nuevo de Europa. Demuéstrelo", le dijo su compatriota Watson. El copresidente de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, desconfío de que Blair sea el nuevo líder de Europa cuando defiende recortar los presupuestos, la guerra de Irak o una política al desarrollo escasa. De la misma opinión fue el comunista Francis Wurtz, quien teme que los británicos desmonten el modelo social europeo, mientras que el euroescéptico británico Nigel Farage criticó "el cambio de retórica" del primer ministro, a quien le pidió que "no se limite a redactar una carta de deseos como un niño a los Reyes Magos". El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió en su intervención una "cláusula de revisión" de las próximas perspectivas financieras, y que se establezcan prioridades. Al final del debate y sobre la Constitución, Tony Blair se mostró convencido de que "necesitamos un nuevo marco de normas en la Unión".




