Termina la X ronda de negociaciones del TLC, sin muchos acuerdos
Las negociaciones de Guayaquil han arrojado pocos resultados positivos para los andinos, que han tenido que sortear la poca flexibilidad de los estadounidenses, argumento que también Washington achaca a los negociadores de Bogotá, Quito y Lima
Colombia, Ecuador y Perú, que negocian un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, concluyen la X Ronda de Negociaciones con más desacuerdos que avances, pero con el interés de suscribirlo antes de 2006. Las negociaciones de Guayaquil han arrojado pocos resultados positivos para los andinos, que han tenido que sortear la poca flexibilidad de los estadounidenses, argumento que también Washington achaca a los negociadores de Bogotá, Quito y Lima. La necesidad de avanzar en los temas considerados "sensibles" ha llevado a establecer un calendario de negociaciones bilaterales entre cada una de las naciones andinas con Estados Unidos. Tras una semana de conversaciones en Guayaquil, los negociadores además han dejado abierta la posibilidad de que el proceso se extienda más allá de este mes, el límite que habían fijado para celebrar la undécima y última ronda de negociación en Miami (EEUU). Para el empresario colombiano Camilo Llinás, que representa al sector privado de su país en las negociaciones, el proceso podría extenderse hasta septiembre y no descarta que vaya más allá. La situación de las negociaciones "va a forzar, necesariamente, a que haya una (nueva), y aunque no me atrevo a decirlo enfáticamente, puede haber más de una nueva ronda de negociaciones", agregó Llinás. El colombiano sostuvo incluso que el proyecto de liberalización comercial, que está sujeto a la aprobación de los parlamentos de cada país, no podría entrar en vigor hasta 2007. Pese a los escasos avances en Guayaquil, Llinás dijo a EFE que la X Ronda ha servido para que cada país exponga su posición de la manera más clara posible, de tal manera que cada uno de los negociadores tenga la oportunidad de prever y conocer las intenciones de los demás. La de Guayaquil "ha sido una ronda más de expectativas que de resultados", porque era lógico esperar de que el cambio de Gobierno en Ecuador, así como haber postergado la discusión del tema agrícola, diluyeran las negociaciones a aspectos más concretos sobre asuntos más fáciles de resolver, comentó Llinás. Y es que la destitución por el Congreso del ex presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez el pasado 20 de abril, y la designación de Alfredo Palacio como nuevo jefe de Estado de este país, marcó cambios en los espacios y principios de la negociación. Pese a que Ecuador mantiene en firme la intención de suscribir el acuerdo, las autoridades ecuatorianas no descartan que su aplicación sea sometida a una consulta popular de impredecibles resultados. La posibilidad de un plebiscito es respaldada por los grupos sociales ecuatorianos, que anticipan una victoria en las urnas sobre quienes promueven la aprobación del proyecto. Esos grupos ecuatorianos, apoyados por delegados de los otros dos países andinos, protagonizaron en la penúltima jornada de las negociaciones manifestaciones contrarias al TLC. Los grupos sociales también elaboraron un manifiesto sobre la Ronda de Guayaquil, a la que calificaron de "lánguida" y de "comedia cada vez más repetitiva y deslucida". El documento de los grupos populares sostiene que "la única alternativa que tienen los Gobiernos, si se obstinan en suscribir el tratado, es arrodillarse y firmar". Los sectores sociales andinos temen que el tratado comercial con EEUU fomente las privatizaciones, elimine los mecanismos de protección a la agricultura de la región, recorte los derechos laborales y aumente las garantías para que las empresas trasnacionales se afinquen en la zona. Los negociadores andinos, que no han ocultado la aparente falta de flexibilidad estadounidense, han aclarado que el camino está trazado y que los cuatro países marchan con el objetivo de concretar un acuerdo satisfactorio para las partes. No obstante, los negociadores reclaman a sus naciones calma, prudencia, paciencia y ánimo para alcanzar un acuerdo comercial que abra las puertas del desarrollo para hacer frente a los grandes problemas comunes de la región andina: la pobreza, la marginación y el desempleo.




