El Congreso define el futuro del presidente de una Bolivia en crisis
El Congreso boliviano tiene la última palabra para encontrar una salida transitoria a la grave crisis por la que atraviesa el país, que de no producirse podría desembocar en una previsible guerra civil
El Congreso boliviano tiene la última palabra para encontrar una salida transitoria a la grave crisis por la que atraviesa el país, que de no producirse podría desembocar en una previsible guerra civil. El Legislativo se reúne hoy Sucre, la capital constitucional de la República, ante la imposibilidad de hacerlo en La Paz, sede del organismo, por las deficientes garantías de seguridad como consecuencia de las protestas callejeras. Su cometido será decidir si acepta o no la dimisión del presidente Carlos Mesa, y de hacerlo se definirá después quien será su sucesor. Y éste será el punto de inflexión, ya que los sucesores constitucionales son, por este orden, los presidentes del Congreso y Senado, Hormando Vaca Díez; de la Cámara de Diputados, Mario Cossío; y de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez. Obviamente sería Vaca Díez el nuevo jefe del Estado boliviano, pero los llamamientos llegados de todos los frentes para que renuncie al cargo, al igual que Mario Cossío, hacen que la sesión legislativa sea clave para sacar a Bolivia de la encrucijada. El aún presidente Mesa se ha unido a las voces que reclaman sea designado como nuevo gobernante Rodríguez, el tercero por orden de sucesión y el único con la potestad para convocar elecciones anticipadas. Los organizadores de las protestas que mantienen ahogada a Bolivia desde hace semanas han asegurado que de ocupar la Jefatura del Estado Vaca Díez, el heredero directo, éste no durará en el puesto más que unas horas, y advierten de que ese hecho podría desembocar en una guerra civil. Vaca Díez, a quien los líderes sociales ven como un político tradicional que defiende los intereses de la clase adinerada, no se ha pronunciado aún sobre estos llamamientos. Pedidos a los que se unido la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, y que insisten en que sólo la convocatoria de elecciones anticipadas pueden asegurar una salida relativamente pacífica a la nación andina. Cossío, presidente de la Cámara de Diputados y segundo aspirante, sí se ha manifestado al respecto y dijo el miércoles que no tenía ningún interés personal en el cargo. "No se trata de generar más elementos de tensión a un Congreso que requiere tomar la decisión en el marco estricto de la constitucionalidad y la democracia", remarcó. A estos hechos se ha unido además el gesto de convocar en Sucre al Congreso, que no ha agradado a todos, especialmente al opositor Movimiento Al Socialismo, liderado por el controvertido dirigente cocalero Evo Morales. Si bien Morales ha accedido a asistir a la sesión, ha anunciado que no aceptará como presidente a Vaca Díez. Este delicado contexto se verá amenazado también por la llegada de miles de mineros procedentes de las ciudades de Oruro y Potosí, convocados por los sindicatos y dispuestos a boicotear la sesión legislativa. Los organizadores han advertido de que lograrán reunir hoy en Sucre a entre 1.500 y 5.000 manifestantes procedentes de las históricas ciudades mineras bolivianas, lo que se ha traducido en un despliegue de fuerzas de seguridad en la capital constitucional del país. También las ciudades de La Paz y El Alto, escenario de las mayores protestas en las últimas semanas, acogerán marchas de campesinos, obreros, maestros y mineros, dispuestos a todo si el nuevo presidente de Bolivia es Vaca Díez. Analistas y diplomáticos acreditados en La Paz coinciden en que el peor de los escenarios es que Vaca Díez se empecine en ocupar la Jefatura del Estado por motivos estrictamente personales y provoque la temida guerra civil de la que no se ha dejado de hablar los últimos días en Bolivia. "Es probable que se estén produciendo negociaciones entre bastidores entre los distintos grupos parlamentarios", comentó a EFE un diplomático europeo. Sea cual sea la decisión que se adopte hoy en el Congreso boliviano, lo cierto es que la nación precisa con urgencia soluciones transitorias que, en opinión de la mayoría de los analistas, pasa por la convocatoria de elecciones.




