La rehabilitación es lenta en Indonesia, tras el tsunami del 26 de diciembre pasado
Cuando mañana se cumplen cien días del fatal "tsunami" (ola gigante) en Indonesia, la rehabilitación de las zonas destruidas avanza más lenta de lo que desean quienes perdieron todo en el cataclismo: familia, casa y trabajo
Cuando mañana se cumplen cien días del fatal "tsunami" (ola gigante) en Indonesia, la rehabilitación de las zonas destruidas avanza más lenta de lo que desean quienes perdieron todo en el cataclismo: familia, casa y trabajo. Al menos 126.000 personas murieron en la isla de Sumatra y otras 94.000 permanecen desaparecidas, y sólo se las dará por fallecidas transcurrido un año de la tragedia, aunque la esperanza de volverlos a ver con vida sea casi nula. La situación actual en la zona devastada se encuentra en un terreno intermedio entre la fase de urgencia y la de reconstrucción. Según los cooperantes sobre el terreno, el panorama ha mejorado mucho, pero todavía no alcanza la categoría de normalización. El Gobierno presentó el 26 de marzo el esperado plan de rehabilitación, un trabajo de doce volúmenes dirigido a constituir la guía y punto de partida de la segunda fase, pero otro terremoto de 8,7 grados de magnitud en la escala Richter ocurrido dos días más tarde en Sumatra obligó a reconsiderar lo planificado para incluir este último desastre natural. La revaluación supondrá al menos unas semanas más de demora. En la provincia de Aceh, que ocupa el norte de Sumatra, la región más devastada por el maremoto del 26 de diciembre, decenas de miles de acehnenses permanecen todavía en viviendas temporales y muchos se levantan cada mañana sin tener asegurado el sustento. La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) firmó la semana pasada un acuerdo con el Gobierno indonesio para construir 11.000 casas semipermanentes en Aceh, unas viviendas de 36 metros cuadrados de cemento y madera, de dos habitaciones, con servicio de agua y electricidad y que pueden acoger hasta un máximo de siete personas. A petición del Ministerio de Salud indonesio, la OIM levantará también 51 ambulatorios en Aceh y proporcionará asistencia técnica en la rehabilitación y reconstrucción del sistema sanitario en cinco subdistritos. El apartado de la educación también necesita de más tiempo, porque "cerca de 1.000 escuelas resultaron destruidas o quedaron en tan mal estado que no pueden volver a usarse", según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presentado el 21 de marzo. "Todos los valiosos materiales, libros de textos, utensilios docentes y equipos deportivos fueron barridos por el agua. Alrededor de 2.500 maestros murieron y otros 3.000 perdieron sus hogares", añade el documento. UNICEF invertirá unos 80 millones de dólares en rehabilitar "250 colegios en los próximos tres años" y también ha convencido al Gobierno para que asigne fondos para la construcción de otras 300 escuelas. La rehabilitación de puestos de trabajo es otra de las prioridades, aunque las perspectivas son más a largo plazo. "Reconstruir la industria piscícola, una de las actividades más lucrativas de Aceh, no sólo es una tarea titánica, sino también polémica", según UNICEF, que apunta que unas 27.000 personas vivían de los "tambaks" (estanques). La industria de la pesca también aguarda a que se tomen decisiones fundamentales de logística. "Muchos de los pescadores que capturaban atunes esperan para saber si obtendrán nuevos barcos y aparejos, y quién fabricará las 60 toneladas diarias de hielo necesarias para conservar la captura", de acuerdo con la UNICEF. Indonesia fue el país más castigado y por ello con los mayores problemas, aunque en Malasia, con menos víctimas, "aún es necesario un importante esfuerzo de reconstrucción". Al menos 69 personas perdieron la vida en Malasia, donde fueron afectados 8.000 personas. En Tailandia, la UNICEF se manifestó aún preocupada por los "50.000 niños del país que perdieron todo en la catástrofe", aunque en el lado positivo señaló "los niveles de asistencia (a clase) han vuelto a la normalidad. En este país 5.395 personas murieron y 2.991 permanecen desaparecidas.




