Bush advierte a Siria que salga del Líbano
En declaraciones durante una visita a un centro educativo en Maryland, Bush dijo que el mundo "habla con una sola voz cuando se trata de asegurarse de que la democracia tiene la oportunidad de florecer en el Líbano"
El presidente George W. Bush expresó, su advertencia más fuerte hasta la fecha a Siria para que abandone el Líbano, al afirmar que la comunidad nacional está de acuerdo en que la injerencia de Damasco debe acabar ya. En declaraciones durante una visita a un centro educativo en Maryland, Bush dijo que el mundo "habla con una sola voz cuando se trata de asegurarse de que la democracia tiene la oportunidad de florecer en el Líbano". El presidente alabó el mensaje conjunto emitido a Siria por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el ministro de Asuntos Exteriores francés, Michel Barnier, el martes en Londres. Ambos "dijeron alto y claro a Siria: 'saquen a sus tropas y sus servicios secretos de Líbano para que pueda florecer una democracia como debe'", afirmó el presidente. Washington ha responsabilizado a Siria del atentado perpetrado la semana pasada en una discoteca de Tel Aviv que dejó al menos cuatro muertos. El martes, Rice, quien asistió en Londres a una conferencia internacional de asistencia a los palestinos, afirmó que Siria se encuentra "fuera de sincronía" con el creciente deseo de democracia en Oriente Medio. En una entrevista concedida a la revista "Time", el presidente sirio, Bachar al Asad, afirma que Siria retirará los cerca de 15.000 soldados que mantiene en Líbano "en los próximos meses". La retirada "debería ser muy pronto, quizás en los próximos meses, no más tarde", declaró el presidente sirio, cuyo gobierno ya indicó la semana pasada que reagruparía a sus efectivos en el valle de la Beká como paso previo a una retirada. Siria mantiene su actual contingente en el país vecino desde el final de la guerra civil en el Líbano, en octubre de 1990, aunque su papel allí se ha visto cada vez más cuestionado desde el asesinato, el 14 de febrero, del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, quien se perfilaba como el líder de la oposición a Damasco. La oposición libanesa ha acusado del asesinato, perpetrado con un coche bomba en Beirut, a Siria, aunque este país ha negado cualquier vinculación. Miles de manifestantes se han lanzado a la calle en Beirut para reclamar la salida siria del Líbano y el fin de la influencia de Damasco en la política de su país. El Gobierno libanés pro sirio encabezado por Omar Karamé presentó el lunes su dimisión, que fue aceptada por el presidente -también pro sirio- Emil Lahud.




