Las autoridades retomaron el control total de una cárcel en Argentina
El jefe de Policía afirmó que todos los presos depusieron su actitud y que ya liberaron a todos los rehenes. Explicó que de todas maneras aún falta revisar un 10% de la penitenciaría para considerarla totalmente recuperada.
Después de 23 horas de tensión, el sangriento motín en la penitenciaría de Córdoba llegó a su fin. Así lo aseguró el jefe de la policía cordobesa, quien confirmó que los presos depusieron su actitud y fueron liberados todos los rehenes. La revuela, sin embargo, dejó un trágico saldo de 8 muertos: dos guardiacárceles, un policía y cinco presos. "El 100 por ciento de los reclusos depusieron su actitud", confirmó esta tarde el comisario general Jorge Rodríguez, titular de la policía cordobesa. Sin embargo, explicó que aún queda por revisar un 10 por ciento del penal para considerarlo totalmente recuperado. "Nos tomaremos todo el tiempo necesario porque la prioridad es garantizar la seguridad de los rehenes", había explicado pasado el mediodía el secretario de Seguridad cordobés, Horaldo Senn, mientras avanzaban las negociaciones para terminar con el motín. Según se informó, el núcleo más duro del conflicto lo conformaron unos cien presos -la mayoría condenados a perpetua-, quienes no querían rendirse ante las autoridades. Finalmente, se llegó a un acuerdo que incluye retrotraer al sistema anterior el régimen de visitas, uno de los puntos reclamados por los internos. Durante toda la mañana, y como un claro signo del avance de las negociaciones, los amotinados fueron dejando salir a los más de 60 rehenes que permanecían dentro del penal. Primero lo hicieron los familiares de los presos. Y luego fueron liberados los guardiacárceles. Algunos fueron trasladados a hospitales de la zona como consecuencia de fuertes crisis de nervios. La toma, sin embargo, dejó un resultado trágico. Dos guardiacárceles, un policía y cinco presos murieron durante los incidentes ocurridos dentro del penal. Las víctimas fueron identificadas como el policía Roberto Cogote, los guardiacárceles Andrés Abregú y Pablo Ferreyra, y los presos Walter Romero, Juan Gabriel Rivarola, Miguel Angel Acuña, Víctor Alejandro Bazán y David Roberto Alvarez. Todo comenzó cerca de las 16 de ayer, en plena hora de visitas, cuando un guardiacárcel habría empujado a la mujer de uno de los presos (Edición impresa). Eso provocó el enojo de algunos internos, que empezaron a forcejear con el celador. En pocos segundos se sumaron a la pelea más reclusos y penitenciarios. La situación se descontroló en segundos: gritos, corridas, golpes, empujones. Los presos comenzaron a sacarles las armas a los guardiacárceles. En ese momento un interno, identificado por fuentes policiales como Eduardo Barrera, quiso frenar la pelea y fue herido de un balazo en una pierna por otro preso. Los reclusos ganaron gran parte del penal, coparon el casino de oficiales y la sala de armas. Allí tomaron fusiles FAL, ametralladoras automáticas MK3 y pistolas 9 milímetros, además de varias facas (cuchillos de fabricación casera). El director de la cárcel, Daniel Corso, fue al pabellón donde comenzó la revuelta para tratar de arreglar las cosas y terminó como rehén, lo mismo que el vicedirector, Francisco Toledo. Recién fueron liberados 23 horas más tarde. Los más revoltosos eran los jóvenes, quienes se cubrieron las caras con remeras, subieron hasta el techo del penal y exigieron negociar con un juez. Allí, amenazaron con tirar (desde unos 15 metros de altura) a un penitenciario mientras cantaban "con la visita no se jode". El momento de máxima tensión sucedió alrededor de las 19 cuando, varios presos quisieron escapar por la calle Colombres, que da a la entrada principal de la cárcel, en un camión penitenciario. Ahí hubo un impresionante tiroteo con la Policía en el que murieron al menos dos internos.




