Lara, un técnico con sentimientos de padre y maestro
El técnico colombiano Eduardo Lara se muestra como un hombre tranquilo, que sabe manejar las cosas con calma, aunque cuando se trata de emociones, no se guarda nada
El técnico colombiano Eduardo Lara se muestra como un hombre tranquilo, que sabe manejar las cosas con calma. Sin embargo, si de emociones se trata no se guarda nada, si hay que reír ríe y si hay que llorar de emoción, como lo hizo en varias ocasiones en este Sudamericano sub 20 de fútbol, llora. No le preocupa que las cámaras lo graben en situaciones así, porque sencillamente está expresando lo que es y sintiendo con su jugadores, o mejor, sus hijos, como los llama, lo que ellos también sienten. Siempre ha preferido tener un perfil bajo pero, eso sí, le gusta ser reconocido como un hombre trabajador, dedicado, disciplinado y, por encima de todo, dispuesto a seguir aprendiendo cada día; por eso el computador es en parte su mano derecha a donde quiera que va y la internet su aliada. "Es que uno siempre debe trazarse metas y objetivos claros, y uno de los míos en este campeonato era clasificar a Colombia al campeonato del mundo. A esto había que sumarle que también quería ser campeón en nuestro país. Sencillamente queríamos hacer historia y lo hemos logrado", comenta. El, que ama tanto el fútbol, reconoce que por esta profesión ha tenido que hacer muchos sacrificios, entre ellos quitarle tiempo a los dos grandes amores de su vida, su esposa Lilian y su hija de cinco años Valentina, quien lo acompañó en varias ruedas de prensa después de los partidos. "De todas maneras siempre estoy pendiente de ellas tratando de darles lo mejor, para que cuando esté por fuera de la casa en períodos tan largos como en este Sudamericano, tengan un buen recuerdo de mí", dice. Y es que su trabajo parece no terminar, pues tan pronto acabe este Sudamericano, descansará tan solo dos días, ya que el próximo miércoles tomará las riendas de otra selección, esta vez la sub 17 con la que se reunirá en Armenia para preparar el Sudamericano de esta categoría. Lara, que nació en el municipio de Pradera, Valle, en el sudoeste colombiano, hace 45 años, se preparó para el fútbol en Argentina y Europa, y siempre le ha dedicado gran parte de su tiempo a analizar los vídeos de los rivales con los que deba enfrentarse, además de ver mucho fútbol por televisión y leer muchos libros que aumentan sus conocimientos. Su mayor experiencia como técnico ha sido con selecciones juveniles, de hecho, antes de aceptar el reto de dirigir la sub 20, que manejaba antes Reinaldo Rueda, venía trabajando con mucho éxito con la sub 17, con la que ocupó el cuarto puesto en el Mundial de Finlandia. Siempre le ha gustado ser más que el técnico, el amigo, el consejero e incluso el padre que los muchachos pueden necesitar en determinado momento. "Es importante que ellos se den cuenta de que uno los quiere y aprecia como si fueran sus hijos, con sinceridad y sin falsedades. Cuando abrazo a alguien no lo hago para que vean, sino porque me nace", dice. Al hablar de amigos no deja de mencionar al preparador físico de su equipo, Rodrigo Larrahondo, por su profesionalismo y lealtad, mientras que a uno de los técnicos que más admira y aprecia es a Francisco Maturana. Dentro de la trayectoria profesional de Eduardo Lara, que nació el 4 de septiembre de 1959, está la dirección de las selecciones del Valle sub 21, sub 23 y juvenil, con las que salió campeón. También fue campeón con Deportes Quindío en el torneo de ascenso y asistente técnico del combinado colombiano en el Torneo de Toulon (Francia) en 2000, con el que alcanzó el título. Además, terminó tercero en el Sudamericano Prejuvenil en Bolivia; cuarto en el Mundial de Finlandia sub 17; y subcampeón en el Sudamericano sub 16 de Paraguay. Con el triunfo de hoy, Lara terminó haciendo historia en el Eje Cafetero al conquistar el primer título para Colombia sub 20 en dieciocho años.




