El fin del desarme del IRA agudiza crisis en el proceso de paz en el Ulster
El proceso de paz norirlandés entró en una nueva crisis por el anuncio del IRA de abandonar el programa para completar su desarme, aunque su decisión no augura, de momento, el retorno a la "guerra" contra las fuerzas de seguridad
El proceso de paz norirlandés entró en una nueva crisis por el anuncio del IRA de abandonar el programa para completar su desarme, aunque su decisión no augura, de momento, el retorno a la "guerra" contra las fuerzas de seguridad. Así lo aseguró Martin McGuinness, número dos del Sinn Fein (brazo político del Ejército Republicano Irlandés, IRA), al reiterar el compromiso de la banda con el proceso de paz en el Ulster y el mantenimiento del alto el fuego decretado en 1997. No obstante, el comunicado emitido anoche por el IRA ha resultado demoledor para las esperanzas de restaurar la autonomía de la provincia, suspendida desde hace más de dos años. El contenido de la nota es también inquietante, en concreto la parte en la que la organización terrorista advierte de que no permanecerá "inactiva mientras acontece una situación inestable e inaceptable. Se ha probado nuestra paciencia hasta el límite". La decisión del IRA se produce después de que los Gobiernos del Reino Unido e Irlanda aceptasen la tesis del jefe de la Policía del Ulster, Hugh Orde, quien ha culpado a la banda del robo de unos 38 millones de euros cometido el pasado diciembre en una sucursal del Northern Bank de Belfast. Los primeros ministros británico, Tony Blair, e irlandés, Bertie Ahern, han llegado incluso a afirmar que el Sinn Fein conocía los planes criminales de su brazo armado y aprobó la ejecución de la operación, algo que los republicanos niegan vehementemente. Los Ejecutivos de Londres y Dublín han reaccionado con tranquilidad al comunicado del IRA y sus portavoces han recordado que tanto Ahern como Blair opinan que la continua actividad paramilitar y criminal de la banda es el único obstáculo para la paz en el Ulster. Un portavoz de Blair dijo hoy que el Gobierno británico no busca una confrontación con el Sinn Fein y reconoció el aporte de esa formación y del IRA al proceso de paz. Por su parte, el Sinn Fein sostiene que la decisión del IRA "es es consecuencia directa de la retrógrada posición de los dos Gobiernos, de sus políticas de confrontación" y de su falta de compromiso con los contenidos del acuerdo del Viernes Santo (1998). Según declaró hoy McGuinness, ex comandante del IRA, los primeros ministros "han caído en la política estéril de culpar sin tener en cuenta las consecuencias". También lamentó que su postura haya destruido "todo el trabajo efectuado para persuadir al IRA de que aplicase iniciativas sin precedentes". El pasado diciembre, después de intensas conversaciones multipartitas, el IRA estuvo a punto de aceptar un plan de paz elaborado por Londres y Dublín con el objetivo de restaurar la autonomía de la provincia. Las negociaciones fracasaron en el último momento debido a que el mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP), del reverendo Ian Paisley, rechazó sentarse en el Gobierno de poder compartido entre católicos y protestantes con el Sinn Fein por la negativa de la banda a fotografiar su último acto de desarme. Hasta la fecha, el IRA ha efectuado tres actos de desarme bajo la supervisión de la Comisión Internacional Independiente de Desarme (IIDC), que dirige el general canadiense retirado John de Chastelain, y se mantiene en tregua desde 1997. No obstante, el secretismo que rodeó a aquellos tres actos de desarme no generó la suficiente confianza entre la comunidad unionista hasta el punto de que el DUP exigió pruebas fotográficas de la destrucción de sus arsenales, lo que IRA consideró una humillación. La mayoría de los partidos del Ulster criticaron hoy la parálisis del proceso de desarme, que han calificado de "cínica", "despreciable" e "infantil", e instaron a los dos Gobiernos a encontrar una fórmula que permita la restauración de la autonomía, si es preciso, sin el Sinn Fein. En opinión del DUP, la decisión del IRA es "un intento más de presionar al Gobierno (británico) para negociar" desde una posición de fuerza. Pero será el Sinn Fein el que se sienta aún más presionado cuando la Comisión Internacional de Control, que supervisa el estado de las treguas de los paramilitares en el Ulster, presente el próximo lunes un informe preliminar sobre el presente nivel de actividad del IRA. Se espera que la Comisión recomiende la imposición de sanciones, bien económicas, bien políticas (o ambas a la vez), al Sinn Fein.




