Concluye la peregrinación musulmana más numerosa de los últimos años
Aunque las cifras oficiales apuntaban en un principio a que serían unos tres millones de fieles, el Ministerio de Peregrinación ha subrayado que el número de peregrinos ha alcanzado los dos millones y medio, 500.000 más que en ediciones precedentes
La peregrinación anual de los musulmanes a la ciudad santa de la Meca, en Arabia Saudí, llega a su fin tras cinco días de devoción, un récord de participación y férreas medidas de seguridad, que este año han evitado accidentes graves. La satisfacción era la nota dominante entre las autoridades políticas, la Policía y el Ejército saudí, que ya han descrito la edición del "Hach" o peregrinación de este año como "histórica" por el elevado número de fieles. Aunque las cifras oficiales apuntaban en un principio a que serían unos tres millones de fieles, el Ministerio de Peregrinación ha subrayado que el número de peregrinos ha alcanzado los dos millones y medio, 500.000 más que en ediciones precedentes. Frente al optimismo generalizado, Mansur al-Turki, portavoz del Ministerio saudí del Interior, ha apelado a la cautela y advertido que no se puede bajar la guardia hasta que los peregrinos no crucen por tercera y última vez, el peligroso puente de Jamarat para lapidar de nuevo al diablo. Según Al-Turki, este puente pueden alcanzar este sábado un nivel "de densidad crítico". Las autoridades han puesto en marcha este año nuevas medidas de seguridad para proteger a los peregrinos que deben pasar por el puente de Jamarat, en la localidad de Mina. El año pasado, 250 peregrinos murieron pisoteados por la multitud en esta misma zona durante el rito de lapidación. Para evitar tragedias similares, repetidas en años anteriores, la Policía saudí ha tendido en esta edición un denso cordón humano para separar a los peregrinos que entran de los que salen por el puente, y evitar así las temidas aglomeraciones. Las autoridades saudíes calculan que 160.000 peregrinos, en ambas direcciones, pueden ahora acceder al puente a la vez. Pero la reforma más importante que se ha llevado a cabo este año es la ampliación tanto a lo ancho como a lo alto de las tres citadas columnas. Según medios de comunicación saudíes, soldados desplazados hasta la zona han ayudado, además, a apartar a la multitud una vez han acabado los rituales, mientras que los equipos de limpieza especiales se han encargado de recoger zapatillas y otros objetos perdidos por los peregrinos para evitar que causaran accidentes. Helicópteros del Ejército han sobrevolado, asimismo, los lugares santos para vigilar a la turbamulta, ayudados por cientos de cámaras de alta tecnología. La lapidación del diablo es un acto enteramente simbólico, en el que, sin embargo, muchos peregrinos descargan su furia acumulada, en ocasiones con connotaciones políticas. "Para mi estas columnas representan a aquellos líderes que matan o son responsable del genocidio de mis hermanos en Palestina e Israel", dijo Saqer Mohamad Yalal, un peregrino egipcio citado por la prensa local. Durante los tres días de lapidación, los peregrinos tiran siete guijarros diarios contra cada uno de los pilares que se encuentran a 155 metros de distancia cada uno. El ritual se lleva a cabo en el mismo sitio que se cree que el diablo se apareció al profeta a Abraham y a su familia. Desde el inicio de la peregrinación el martes, tampoco se han registrado epidemias ni enfermedades importantes, ni atentados terroristas, los otros dos grandes miedos de las autoridades saudíes este año. El Gobierno saudí ha desplegado 50.000 policías y militares para prevenir incidentes y posibles ataques de grupos terroristas como la red internacional Al Qaida, al parecer responsable de la ola de violencia que sacude desde hace un año y medio el reino saudí y que ha segado al vida de más de un centenar de personas. Realizar el "Hach", uno de los cinco pilares del Islam, es obligado al menos una vez en la vida para todo aquel musulmán al que su salud y economía se lo permita.




