Ritual musulmán más peligroso transcurre en medio de la normalidad
Los cerca de tres millones de musulmanes que participan este año en la peregrinación a la ciudad santa de La Meca, en Arabia Saudí, realizaron uno de los últimos ritos, con la lapidación de tres columnas que representan al diablo
Los cerca de tres millones de musulmanes que participan este año en la peregrinación a la ciudad santa de La Meca, en Arabia Saudí, realizaron uno de los últimos ritos, con la lapidación de tres columnas que representan al diablo. Por segundo día consecutivo, los fieles, ataviados con su austero atuendo blanco, se asomaron a los cráteres sobre los que sobresalen las columnas y lanzaron las preceptivos siete guijarros. Las autoridades saudíes y los peregrinos han respirado aliviados después de que el primer día del que se considera el ritual más peligroso de la peregrinación, transcurriese, ayer jueves, de forma pacífica y sin incidentes. Al parecer, han funcionado las medidas de seguridad especiales diseñadas en esta edición para evitar tragedias como la estampida del pasado año, que causó la muerte de 250 creyentes. La Policía saudí ha tendido un denso cordón humano para separar a los peregrinos que entraban de los que salían por el puente que da acceso a la zona de las tres columnas, y evitar así las temidas aglomeraciones. Las autoridades saudíes calculan que 160.000 peregrinos pueden ahora acceder al puente a la vez. Abdul Mayid, portavoz del Ministerio saudí de Salud, explicó hoy al diario local "Saudi Gazette" que la peregrinación o Hach de este año ha sido más exitoso debida a una mejor planificación y una mayor orientación a los peregrinos. Varias ambulancias se veían dispuestas alrededor de la zona donde se encuentra las columnas o Jamarat, en la localidad de Mina, y médicos voluntarios atendían a los exhaustos peregrinos. La mayoría de los pacientes atendidos sufrían de heridas leves en los pies debido a las largas caminatas o padecían de agotamiento por el fuerte calor que hace en esta zona occidental de la desértica península Arábiga. Pero la reclamada ampliación este año, tanto a lo ancho como a lo alto, de las columnas parece haber sido el factor determinante a la hora de evitar las precedentes tragedias. Además, helicópteros del Ejército han sobrevolado constantemente los lugares santos para vigilar a la turbamulta, ayudados por cientos de cámaras de alta tecnología. Los peregrinos iniciaron su andadura el miércoles en la localidad de Muzdalifa, donde recogieron guijarros, y regresaron a Mina a primeras horas del jueves. En el primer día del rito, los fieles lanzaron siete guijarros únicamente al primer pilar conocido como el "Gran Satán" o "Yamarat al-Aqaba". Tanto hoy como mañana, esta previsto que hagan los propio con cada uno los otros dos, que al igual que el primero se encuentran a 155 metros de distancia. Las columnas están erigidas sobre dos profundos cráteres empedrados, en el lugar donde se cree que Satanás se apareció al profeta Abraham y a su familia. Hosam Ismail Raheman, un peregrino de Malasia, citado por el periódico saudí "Arab News", resaltó su felicidad por haber podido realizar este año el Hach de manera tan cómoda. Hani Samsuddin, un peregrino procedente de la región de Aceh, una de las zonas más afectadas por el maremoto del pasado 26 de diciembre en Asia, alabó, asimismo, la organización saudí. "Vi la furia de la naturaleza con mis propios ojos y sobreviví. Pero estaba preocupado de lo que me podría pasar durante el ritual...todos mis miedos y ansiedades han sido disipadas", aseguró Samsuddin. Desde el inicio de la peregrinación el martes, tampoco se han registrado epidemias ni enfermedades importantes, ni atentados terroristas, los otros dos grandes miedos de las autoridades saudíes este año. El Hach, uno de los cinco pilares del Islam, obligado para todo aquel musulmán al que su salud y economía se lo permita, ha tenido este año más peregrinos que nunca.




