La batalla agresiva del COI contra el dopaje empieza a dar frutos
La agresiva política antidopaje desplegada por el COI durante los Juegos de Atenas se ha traducido en un goteo incesante de positivos que, aunque afecta a un porcentaje insignificante de los 11.000 participantes, deja la sensación de que la mancha se extiende de forma incontrolada.
Atenas.---La agresiva política antidopaje desplegada por el COI durante los Juegos de Atenas se ha traducido en un goteo incesante de positivos que, aunque afecta a un porcentaje insignificante de los 11.000 participantes, deja la sensación de que la mancha se extiende de forma incontrolada.Sólo el COI, en sus controles antes y durante la competición, ha detectado 13 positivos y dos violaciones de las reglas. A estos casos se unen los de los atletas griegos Costas Kenteris y Ekaterini Thanou, que, tras protagonizar una historia rocambolesca para huir de un control, terminaron por renunciar a su participación.Las suspensiones decretadas por el COI han supuesto la retirada de siete medallas, las que habían ganado el levantador griego de pesas Leonidas Sampanis (bronce), la lanzadora rusa de peso Irina Korzhanenko (oro), el discóbolo húngaro Robert Fazekas (oro), la embarcación ucraniana de cuádruple scull (bronce), el levantador húngaro Ferenc Gyurkovics (plata), el lanzador de martillo húngaro Adrian Annus (oro) y la ciclista colombiana María Luisa Calle (bronce).Algunas federaciones internacionales, sobre todo la de halterofilia, también se han empleado a fondo y han impedido que compitieran los que no estaban limpios.Costas y Thanou, llamados a figurar en la galería de héroes de estos Juegos, escribieron su particular historia de los despropósitos: no se presentaron a un control, según todos los indicios simularon un accidente, estuvieron cuatro días en el hospital y, cuando por fin se presentaron a declarar ante el COI, lo hicieron para entregar la acreditación y renunciar a los Juegos.La opinión pública griega se dividió entre los que se escandalizaron por el comportamiento de los atletas y los que les consideraron las cabezas de turco de la nueva política del COI. La ausencia de Kenteris de la final de 200 metros, en la que aspiraba al oro, fue recordada por los espectadores con un sonoro abucheo que retrasó la salida de los participantes.Otro caso significativo, por su valor simbólico, fue el de Irina Korzhanenko, primera mujer que se proclamaba campeona en el antiguo estadio de Olimpia. El estanozolol hallado en el análisis no dejó al COI más remedio que retirar el oro a la rusa, que no mostró respeto alguno por un lugar tan sagrado para el olimpismo.Estozolol, testosterona, estimulantes, clembuterol..., viejos conocidos de los laboratorios antidopaje que volvieron a aparecer de forma insistente en los controles. El COI se había preparado para detectar sustancias de novísimo diseño -algunas fuentes indicaban que incluso la hormona del crecimiento- pero se encontró con lo de siempre: productos baratos, muy eficaces en la mejora del rendimiento y de fácil acceso en Internet o en farmacias.Atletas de apenas una decena de países, la mayoría del este europeo o en vías de desarrollo, han protagonizado los casos descubiertos: Rusia, Hungría, India, Turquía, Uzbekistán, Myanmar, Ucrania, Bielorrusia...Este desigual reparto geográfico alimenta la eterna duda: los países ricos ¿no aparecen en la lista porque tienen mejores políticas antidopaje o porque disponen de más dinero para emplear sustancias no detectables? Sólo los deportistas que viven y se entrenan allí lo saben realmente.Similar pregunta plantea el hecho de que la mayoría de los casos afecten a la halterofilia. El COI asegura que, lejos de peligrar la permanencia de este deporte en el programa de los Juegos, su Federación Internacional es un ejemplo porque hace controles sistemáticos a todos los levantadores y, por ello, encuentra más positivos que otras que no los hacen.Si algo ha quedado claro en los Juegos de Atenas es que basta con agitar el árbol para que caigan las manzanas podridas. Pero las ramas esconden todavía bastantes frutos incomibles.




