Esperando desesperadamente a Ronaldinho
Con la derrota sufrida ante el Real Madrid en el Camp Nou (1-2), el Barcelona ha cerrado un mes negro en el que sólo ha podido sumar un punto de los doce posibles en los cuatro partidos que ha disputado sin la participación en el equipo del lesionado brasileño Ronaldo de Assís ´Ronaldinho´.
Barcelona.---Con la derrota sufrida ante el Real Madrid en el Camp Nou (1-2), el Barcelona ha cerrado un mes negro en el que sólo ha podido sumar un punto de los doce posibles en los cuatro partidos que ha disputado sin la participación en el equipo del lesionado brasileño Ronaldo de Assís ´Ronaldinho´.Ronaldinho Gaucho se lesionó el 9 de noviembre en los primeros minutos del partido de Liga contra el Betis en el Camp Nou, al sufrir una rotura de unos cinco centímetros en el bíceps femoral de la pierna derecha, que le ha mantenido de baja hasta ahora y le ha impedido jugar, pese a la voluntad de hacerlo expresada por el jugador, el clásico de la Liga contra el Madrid.Pese a que el Barcelona acabó ganando aquel partido contra el Betis por 2-1, después de que Ronaldinho se retirase en la primera mitad cuando el marcador reflejaba un empate a cero, desde entonces el equipo azulgrana no ha conocido la victoria.Una derrota en campo del Villarreal (2-1), un empate en casa contra el Valladolid (0-0), apabullante goleada encajada en Málaga (5-1) y un nuevo tropiezo ante el Real Madrid en el Camp Nou (1-2) ha sido el balance del Barca sin su estrella brasileña.Si con Ronaldinho el Barcelona había conseguido encadenar una serie de resultados positivos que le habían llegado a situarse cuarto y a acercarse incluso al liderato, sin el brasileño todo se ha venido abajo estrepitosamente y se ha caído de nuevo a la zona media-baja de la tabla (el equipo es provisionalmente octavo, pero puede ser superado en la jornada de hoy por varios rivales).El liderato, en posesión del Real Madrid, está ahora a trece puntos de distancia, y el objetivo mínimo de clasificación para la Liga de Campeones se ha alejado a seis, ya que el cuarto clasificado (el Osasuna) suma 26 puntos, frente a 20 de los azulgrana.Un equipo bajo de moral, sin un esquema claro de juego, con constantes cambios en la alineación y que ayer planteó muy temeroso en la primera mitad el partido contra el Real Madrid, ha demostrado tener una ´Ronaldinhodependencia´, por más que el técnico Frank Rijkaard haya intentado negar en los últimos días esa evidencia.Ronaldinho aseguró ayer que podrá reaparecer de nuevo la próxima semana en campo del Espanyol, siempre que reciba la autorización de los médicos, y su regreso será recibido como agua de mayo por un equipo que no sabe cómo superar el frío invierno en que se encuentra para llegar a la cálida primavera.Lo malo es que ante el Espanyol estará ausente el otro pilar sobre el que se sustenta el Barcelona de Rijkaard, el defensa Carles Puyol, sancionado por acumulación de tarjetas.Y si con Ronaldinho el Barcelona no ha dado una a derechas, sin Puyol en la defensa hizo el más espantoso de los ridículos al caer derrotado el pasado miércoles en campo del Málaga por 5-1.Pasado este mes negro y el mal trago de rendirse a la superioridad ayer del Real Madrid en el Camp Nou, donde el equipo blanco ganó por fin un partido de Liga veinte años después de haberlo hecho por última vez, es hora de curar las heridas, someterse a psicoterapia e intentar levantarse del suelo lo más rápidamente posible.Aunque un Espanyol hundido en la zona de descenso estará esperando el próximo fin de semana con las uñas afiladas al Barcelona, el Barca no puede hacer más concesiones y remontar puestos en la clasificación.El calendario, como recordaba ayer el presidente azulgrana Joan Laporta, no es demasiado malo en las próximas jornadas, por lo que hay posibilidades de levantar el vuelo. En lo que queda de primera vuelta, tras visitar el Olímpico de Montjuic, el Barcelona recibirá al Celta, viajará luego a Santander y jugará finalmente en casa con el Zaragoza.De la derrota de ayer, tanto Laporta como Rijkaard se quedaron con el consuelo de la buena segunda mitad realizada por el Barca, lleno de furia, coraje y ambición, que creó numerosas ocasiones abortadas por una espléndida actuación bajo los palos del guardameta madridista Iker Casillas.Rijkaard debe reflexionar, tras comprobar que cuando el Barca le hizo daño al Madrid fue cuando jugó con su sistema habitual, con dos extremos (Ricardo Quaresma y Marc Overmars) y al ataque, mientras que dio una pobrísima imagen cuando en la primera parte se presentó plagado de centrocampistas, agazapado, temeroso e intentando como única arma sorprender al contraataque.El holandés, cuyo cargo empieza a cuestionarse en la Ciudad Condal al no llegar los resultados, debe plantearse si prefiere seguir haciendo cambios en busca de un resultadismo que no acaba encontrar, o jugársela a una carta: sobrevivir o morir con las botas puestas.




