Henry se coronó rey de Francia y acabó con "Zidane-dependencia"
La selección francesa se adjudicó la Copa de las Confederaciones, al derrotar en la final a Camerún, gracias a un "gol de oro" de Thierry Henry y se sacudió la sensación de "Zidane-dependencia" que le perseguía desde que fue eliminada en la primera ronda del Mundial.
París.--- La selección francesa se adjudicó la Copa de las Confederaciones, al derrotar en la final a Camerún, gracias a un "gol de oro" de Thierry Henry y se sacudió la sensación de "Zidane-dependencia" que le perseguía desde que fue eliminada en la primera ronda del Mundial.La apuesta le salió bien a Jacques Santini, que prefirió que "Zizou" concluyese la Liga española con el Real Madrid, y buscar alternativas a su juego.Santini mantuvo a once jugadores que disputaron el Mundial de Corea-Japón 2002 y dio entrada en el equipo titular a jóvenes como Benoit Pedretti (22 años) y Djibril Cissé (21 años).Pese a no encandilar y a pasar muchos apuros para derrotar a Colombia (1-0), Japón (2-1), Turquía (3-2) y Camerún (1-0 en la prórroga), la selección francesa se hizo con un título que necesitaba para restituir el orgullo herido en Asia.Es el primero de Jacques Santini como seleccionador, que sale reforzado de un torneo que no contó con grandes "estrellas" y que ha coronado a Thierry Henry, máximo goleador (4 tantos) y mejor jugador del torneo.En ausencia de "Zizou", el delantero del Arsenal fue el ídolo de la afición francesa y Henry así lo entendió; asumió su condición de líder del equipo y lo llevó hasta el título.Henry, que esta temporada ha sido proclamado el mejor jugador de la Liga inglesa, concluye la campaña con un total de 42 tantos en todas las competiciones y suma cuarenta y uno con los "bleus" lo que le convierten en el máximo artillero francés en activo, junto a David Trezeguet."Titi" ha reconocido que ésta ha sido su mejor temporada, que ha madurado a los 26 años y ya no es el jugador tan genial como irregular de antaño.El delantero del Arsenal acabó reinando en un torneo que ha estado marcado por la ausencia de grandes estrellas, al principio, y por la muerte sobre el terreno de juego del camerunés Marc Vivien Foe.Lo primero ha cuestionado la idoneidad de una Copa de las Confederaciones que no gusta a los grandes clubes, que acaba por dejar exhaustos a los jugadores, por su apretado calendario, y que la mayoría de seleccionadores utilizan para preparar torneos "más serios" (Eurocopa, Copa de Africa o eliminatorias del Mundial).Lo segundo, el fallecimiento de Foé, marcó el tramo final y tiñó de luto un título que todos quisieron dedicar al compañero muerto el pasado jueves, mientras disputaba la semifinal contra Colombia.Foé fue protagonista omnipresente de una final que comenzó con un emotivo minuto de silencio en su memoria y concluyó con el gol de oro de Henry, en el minuto 97.El centrocampista del Manchester fue quien inspiró a los "leones indomables" del alemán Winfried Schaeffer, quien plagó el banquillo de jugadores vestidos con la camiseta número 17 y el nombre de Foé en la espalda, una indumentaria que él mismo vistió.Camerún, que desde la hora de juego contó con Samuel Eto´o quien jugó dos finales en 24 horas, no pudo ofrecerle el título a "Marco", pero se convirtió en el primer representante africano que disputa una final de un torneo FIFA de selecciones absolutas.La imagen del capitán Marcel Desailly invitando a levantar la Copa al otro capitán, el camerunés Rigobert Song, y la foto de Marc Vivien Foe presidiendo el instante último, con los dos equipos sobre el podio, fue el epílogo de un torneo al que se le aventura un complicado futuro.




